
El artista suizo Martin Hertig creó un experimento que demuestra lo fácil que entregamos nuestros datos privados, siempre y cuando el engaño sea suficientemente entretenido o "artístico".
El invento de Martin Hertig tiene como cerebro un Raspberry Pi y está basado en la máquina de dibujo llamada Piccolo CNC. La estación consiste en 3 pasos:

Primero te tomas una selfie con el iPad. La foto se sincroniza con la Raspberry Pi vía Dropbox y el algoritmo convierte tu foto en un dibujo simple; después lo envía a la siguiente estación, donde tu foto es trazada.
El siguiente paso es enviar un mail. Posteriormente la máquina analiza tu cara enviando la imagen a un servicio llamado Rekognition, donde se analiza el porcentaje de "belleza" que tienes, el estado de ánimo que tienes al momento, la edad y tu sexo. La información se almacena y se llena en la tarjeta.
Por último, existe un botón de confirmación, que no es más que un lector de huellas, el cual se asocia con tu dirección de mail y se te envía todo lo que proporcionaste a la máquina, es decir: tu sexo, tu edad, tu mail, tu porcentaje de belleza y tu estado de ánimo.
Aquí puedes ver la estación en acción:
En resumen, a cambio de una simple tarjetita entregaste tu mail, tu huella digital y tu rostro a un completo desconocido. Es un experimento genial que deja en evidencia lo fácil que somos si nos ponen algo curioso enfrente.