“Por diseño, las aplicaciones de Android pueden ser desensambladas, modificadas y ensambladas para proveer nuevas funcionalidades. De esta manera, un atacante fácilmente puede extraer una APK de Google Play, convertirla en código, modificarla y distribuirla como propia. De las 420,646 aplicaciones analizadas, más de 5077 APK resultaron ser copias de otras apps en Google Play”, explicó Loredana Botezatu, especialista de comunicaciones en Bit Defender.

Al momento de efectuar el estudio, BitDefender descubrió que existen 2140 desarrolladores fraudulentos. Cabe mencionar que Google trabaja activamente para descubrir y expulsar a este tipo de desarrolladores, pero el proceso toma tiempo; además, el hecho de que muchos de estos programadores estén dispuestos a volver a pagar la tarifa de $25 USD para registrarse nuevamente, indica que las aplicaciones fraudulentas obtienen las suficientes ganancias para seguir subsistiendo.
[leftquote]Las aplicaciones fraudulentas también representan un daño para los desarrolladores legítimos y para la reputación de Android[/leftquote]
Como es de esperar, las aplicaciones más populares también son las más copiadas, así como versiones gratuitas –o más baratas– de juegos que originalmente tienen un costo. De esta forma, los desarrolladores fraudulentos logran engañar a los usuarios y quedarse con el dinero que debería caer en las manos de los desarrolladores originales, razón por la que las aplicaciones falsas dañan no sólo a los usuarios que instalan dicho software, sino a los programadores legítimos y a la reputación de Android.
Es natural que siempre busquemos alternativas más baratas de lo que queremos obtener. En el mundo real, esto es más confiable, pues podemos visitar distintas tiendas para verificar precios sobre el mismo producto de una marca específica. En Android, Google Play es el único canal oficial para obtener aplicaciones, y es por esto que debemos ser cautelosos al ver una aplicación duplicada por un autor distinto.