En nuestro planeta el agua es un recurso muy valioso y para algunos, escaso. Al salir el espacio, este líquido es aún más preciado. En la Estación Espacial Internacional (ISS) no hay cupo suficiente para almacenarla y sólo se suministra cuando hay viajes, así que no tienen de otra más que reciclar su propia orina.
Como nos explica el comandante Chris Hadfield de la agencia espacial canadiense, a cada miembro de la tripulación de la Estación Espacial Internacional se le asignan 2 litros de agua diarios, los cuales tienen que racionar entre sus actividades, como lavarse los dientes, las manos, y hasta limpiar algunas cosas. Así que reciclar las aguas grises que generan, incluido el sudor y la orina, es la perfecta solución para sus problemas.
El destilador en la ISS recicla un 93% de los líquidos, aunque como en el espacio no hay la misma gravedad que en la Tierra, el dispositivo gira para generar su propio campo gravitatorio y así separar el vapor del agua y los contaminantes. El proceso es tan efectivo, que el agua es más pura de la que se puede encontrar en muchos lugares de nuestro planeta. Aunque eso no quita que en algún momento haya sido tu orina…