
Es importante mencionar que aun para los overclockers más experimentados es difícil elevar unos cuantos Hz la latencia del reloj del CPU o de la tarjeta gráfica, al punto de que pueden pasar varios días antes de que el equipo funcione de manera adecuada con la nueva configuración. Obviamente, siempre está el riesgo de arruinar de manera definitiva todos los componentes de la computadora y, en este caso, el mayor logro fue que ninguna de las piezas utilizadas resultó dañada.
Para la prueba, el equipo de especialistas recurrió a varios procesadores Intel Core i7 de cuarta y quinta generación (5960X y 4770K), así como una aceleradora gráfica GeForce GTX 980 de Gigabyte, módulos Dominator Platinum para el RAM y un Force GT de Corsair. Así, de acuerdo con 3DMark Vantage, en la modalidad de desempeño, la puntuación llegó a 115358, mientras que la ganancia total estable en el sistema fue de 182.49 MHz. De acuerdo con los voceros de Gigabyte, este tipo de sesiones son muy importantes para cualquier fabricante de componentes, porque permiten detectar fallas y optimizar ciertos aspectos, para que el consumidor convencional pueda sacar máximo provecho del hardware y que tenga que enfrentar riesgos mínimos cuando haga modificaciones.