Shrem fue detenido en enero de 2014 en el aeropuerto JFK de Nueva York. A raíz de ello, tuvo que renunciar a su puesto de director general de la casa de bolsa BitInstant y a la mesa directiva de la fundación Bitcoin.
En el tribunal, Shrem argumentó que cometió un error: “Lo arruiné. La comunidad Bitcoin está asustada y el lavado de dinero no volverá a suceder. Están aterrorizados. El Bitcoin es mi bebé, es todo mi mundo y toda mi vida, es por lo que fui puesto en esta tierra. Ahora necesito estar fuera. Si tengo el honor de que se me conceda, si puedo estar fuera en el mundo, me aseguraré de que la gente no haga las mismas estupideces que yo hice.”
Aunque su buena disposición y voluntad parecían legítimas, el juez Rakoff no cedió ante su carita de mosca muerta y sentenció a Shrem a 2 años de prisión. En un tweet, el exejecutivo de Bitcoin expresó que se sentía contento porque no iría 30 años a la cárcel por haberse declarado culpable. Según él, eso significa que se hizo justicia.