Como su nombre lo indica, la dificultad de minar una Bitcoin está basada en qué tan complicado es hacer el hash de un nuevo bloque; esto varía según la cantidad de poder computacional usado por quienes minan la red de Bitcoin. El número de participantes incrementa el poder de computación de la red total, lo que significa que la dificultad ha subido con el paso del tiempo. El hecho de que la dificultad sea cada vez mayor provoca que quienes buscan minar la criptodivisa recurran a equipo cada vez más sofisticado y que dejen de usar computadoras viejas, pues ya no son eficientes para resolver el hash de un nuevo bloque.

Minar es un proceso que requiere de energía eléctrica. Por lo tanto, el costo de ésta, sumado al de un equipo nuevo, se toma en cuenta para saber si vale la pena encontrar una Bitcoin.
Si quieres saber más de este tema, te recomendamos leer nuestro artículo: ¿Qué es Bitcoin y cómo funciona?
El precio de esta moneda virtual ha permanecido estable por mucho tiempo y está por debajo de los $400 USD; sin embargo, la dificultad para resolver un hash ha aumentado constantemente, lo que significa que si el valor de la criptodivisa no incrementa, no tiene sentido seguir gastando recursos en su obtención.
Para que la red alcance un equilibrio se necesita que pasen una de 2 cosas: sube el precio de Bitcoin o baja el costo de la minería. Por lo pronto se estima que el siguiente nivel en la dificultad para resolver un hash se reduzca a 39,884,219,890.