Dióxido de carbono en la atmósfera podría ser usado como combustible

Investigadores de la universidad de Georgia acaban de encontrar una manera de transformar el CO2 a productos industriales útiles. Dicho descubrimiento podría culminar en la creación de un biodiesel fabricado gracias al uso directo del dióxido de carbono atrapado en la atmósfera. A pesar de su mala fama, el dióxido de carbono (CO2) es un […]

Por Rodrigo Muñozaltea el 27 marzo, 2013 a las 13:53

Investigadores de la universidad de Georgia acaban de encontrar una manera de transformar el CO2 a productos industriales útiles. Dicho descubrimiento podría culminar en la creación de un biodiesel fabricado gracias al uso directo del dióxido de carbono atrapado en la atmósfera.

A pesar de su mala fama, el dióxido de carbono (CO2) es un elemento esencial para la vida humana, ya que es fundamental para el proceso de fotosíntesis llevado a cabo por árboles y plantas, el cual a su vez libera el oxígeno que tanto necesitamos. Pero no solo es importante por eso, también sirve como gas invernadero, permitiendo que la luz solar se quede en la atmósfera y no escape, de otro modo sufriríamos temperaturas heladas, no aptas para la subsistencia orgánica. Pero esta virtud también es su defecto, ya que la teoría del llamado calentamiento global dice que el exceso de CO2 es el responsable del cambio climático actual.

El consumo energético basado en combustibles fósiles es el principal responsable del exceso de este gas, y es debido a ello que científicos de todo el mundo buscan maneras de reducir la huella de carbono producida por el hidrocarburo. “Básicamente, creamos un microorganismo que hace con el dióxido de carbono exactamente lo que hacen las plantas; absorberlo y general algo útil” comentó Michael Adams, profesor de biotecnología en Georgia y líder del proyecto.

Al quemar el combustible liberado por el Pyrococcus, se libera la misma cantidad de dióxido de carbono que se utilizó para crearlo, lo que lo convertiría en un hidrocarburo con una huella de carbono neutra

En el proceso de la fotosíntesis las plantas usan la luz solar para transformar agua y CO2 en azúcares, que sirven de fuente energética. Esos azúcares pueden ser fermentados para crear combustibles como el etanol, pero el proceso es largo y difícil, ya que están atrapados en las complejas paredes de las celulas. Al respecto, Adams comentó: “Lo que este descubrimiento significa es que es posible remover a las plantas como intermediarios, podemos tomar el dióxido de carbono directamente de la atmósfera y transformarlo en productos útiles como combustibles y químicos sin tener que realizar el ineficiente proceso de sembrarlas y extraer azúcares de su biomasa”.

Todo esto es posible gracias a un microorganismo muy singular llamado “Pyrococcus furiosus”, que prospera alimentándose de carbohidratos en aguas a 100°C. Por medio de manipulación genética, el equipo liderado por Adams logró crear un tipo de Pyrococcus capaz de alimentarse de CO2 a temperaturas inferiores. Es tan solo el primer paso, pero en un futuro gracias al uso de ingeniería genética, los investigadores podrían crear un tipo de microorganismo que forme una variedad de productos industriales, entre los que se incluye el combustible de CO2.

Aunque pareciera ser el santo grial para resolver los problemas de contaminación y calentamiento global, el proytecto apenas comienza y queda por demostrar su viabilidad a nivel global. De implementarse a gran escala no sólo resolvería las complicaciones ambientales, también sería la solución para la crisis de hambre actual, pues sutituiría los combustibles vegetales, extraidos de cereales; granos que en consecuencia se han encarecido, complicando el consumo humano y la alimentación de ganado.

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