Hay una razón muy importante por la cual las recientes consolas de videojuegos son menos propensas a padecer a causa del mercado de la piratería: su sistema de seguridad es muy efectivo y recibe actualizaciones frecuentemente. Aún antes de tener soporte para conectividad en línea, Nintendo era célebre por hermetizar tanto su software que era casi imposible modificarlo mediante métodos no autorizados. Lamentablemente, esa reputación podría diluirse con Wii U.
Un grupo de hackers de sombrero blanco de la comunidad GBATemp descubrió que la más reciente consola de Nintendo presenta una grave vulnerabilidad desde su navegador web, pues desde él es posible hacer modificaciones profundas al kernel y en consecuencia, dañar la protección del sistema. Los involucrados en este hallazgo afirman que su interés no va más allá de efectuar cambios estéticos a la experiencia de Mario Kart 8, como alterar modelos de personaje o incluso agregar nuevas pistas para el modo local, no obstante, queda claro que una falla de seguridad tan profunda podría propiciar hackeos para el multiplayer. De hecho, en el canal de YouTube donde se publicó un video demostrativo hay numerosas quejas de usuarios, quienes solicitan que la información se mantenga confidencial.
En respuesta a las inquietudes de la comunidad, los autores del hackeo explican que revelaron su trabajo después de la actualización 5.0.0 del sistema operativo de Wii U porque con dicho parche Nintendo corrigió el problema. "Sabemos que el bug sigue presente en el navegador, pero con la más reciente actualización se removió mucho del código que utilizábamos y rompió nuestra programación. Es posible hacer funcionar de nuevo la vulnerabilidad, pero estamos trabajando a ciegas, pues hay una compilación binaria de por medio y desmembrarla tomará mucho tiempo.", detalló el usuario NWPlayer123.
Nintendo no ha comentado al respecto, pero es probable que la postura oficial sea reiterar su compromiso con la seguridad de la consola. No es para menos, después de la constante lucha contra la piratería que plagó al Nintendo DS.