
En el pasado se ha intentado enfriar bebidas embotelladas o enlatadas de diversas maneras, pero el problema principal siempre ha sido el tiempo requerido para enfriar los líquidos de manera adecuada. Si el enfriamiento es demasiado rápido, la capa externa se congela antes que la interna, haciendo que se generen cristales que vuelven espesa la bebida, esto se puede eliminar agitando el contenedor, pero al hacerlo en refrescos carbonatados estos se congelan por completo al abrir el contenedor.
El equipo de desarrolladores de V-Tex, descubrieron que al rotar la bebida a una cierta velocidad podían crear el llamado vórtice de Rankine sin afectar las burbujas de dióxido de carbono. El proceso de enfriamiento se acelera mediante una serie de interrupciones y reinicios del vórtice, haciendo que este se comporte como un sólido. El proceso no se revela a detalle pues es parte de la patente de Enviro-Cool Limited.
Este innovador dispositivo está pensado con el propósito primordial de reemplazar los enormes refrigeradores en los centros comerciales que consumen una gran cantidad de energía enfriando diferentes bebidas durante todo el día. Se estima que V-Tex podría reducir el consumo energético de las tiendas departamentales en hasta 80%.
El desarrollo de un refrigerador casero se encuentra contemplado en un futuro, lo podría hacer de este aparato el equivalente a un microondas pero con el propósito de enfriar.
Un total de €932,000 ($1.259.504,8000 USD) fueron otorgados por parte de la Unión Europea a Rapidcool para poder desarrollar esta tecnología a un nivel comercial.