Las computadoras cuánticas actuales funcionan a base de transistores de silicio, que son susceptibles a ondas electromagnéticas del exterior, por lo cual necesitan sistemas de protección que eviten la interferencia. Este es un problema que no afecta a los dispositivos nanomecánicos, pues al no estar eléctricamente cargados, su sensibilidad a la interferencia eléctrica es mucho menor.

Gracias a fenómenos de la mecánica cuántica, los transistores hechos de nanotubos de carbono son más rápidos y más eficientes que su contraparte de silicio. En ellos, un nanotubo es sujetado por ambos extremos y se le excita para oscilar, al igual que la cuerda de una guitarra, pero en este caso el pequeño filamento vibra millones de veces, gracias a lo cual la información es retenida hasta por un segundo, lo cual según los autores del estudio, es suficiente para trabajar.
Debido a que la cuerda oscila entre muchos estados físicos, los científicos aplican un campo electromagnético a su alrededor que asegura que estos estados puedan ser dirigidos selectivamente, dando la opción de leer o escribir información de manera optoelectrónica (que responde a la radiación de luz).
"Nuestro concepto se basa en la tecnología disponible" dijo Michael Hartmann, director del grupo de investigación Dinámica Cuántica en la Technische Universitaet Muenchen. "Esto podría llevarnos un paso más cerca de la realización de una computadora cuántica genuina".