La doctora Hannah Gay, quien en el centro médico de la universidad de Mississippi se encargaba de una bebé diagnosticada de VIH, informó que el caso evidencia la primera cura funcional de un infante infectado con la terrible condición viral.
Según el reporte, la madre de la niña fue diagnosticada con el virus después de dar a luz, por lo que el tratamiento preparto que se lleva a cabo en estos casos no pudo ser administrado a tiempo. Con tan solo 30 horas de nacida, a la bebé se le suministró una dosis agresiva de antirretrovirales como medida emergente para disminuir el riesgo de contagio. Después de varios días, exámenes sanguíneos confirmaron que la recién nacida estaba contagiada con el virus, por lo cual los doctores decidieron que la pequeña debía seguir tomando el tratamiento de por vida.
La madre y la niña continuaron atendiéndose en la clínica de manera regular durante el siguiente año, pero paulatinamente dejaron de asistir a las citas hasta abandonar por completo el tratamiento. La niña no recibió medicamento por un lapso de 18 meses y no volvió a visitar al médico hasta los 2 años de edad. Cuando la niña, ya de 23 meses, regreso a la clínica, la doctora Gay ordenó exámenes de VIH en espera de un aumento en la carga viral, pero muy a su sorpresa encontró que los resultados eran negativos.
Debido a lo inusual de este caso, la doctora mando realizar pruebas mucho más sensitivas encontrando rastros de VIH, pero ningún virus capaz de multiplicarse. Aunque el descubrimiento es una noticia esperanzadora, este tipo de tratamiento no tiene ningún efecto en niños mayores ni adultos ya que, en edades avanzadas, el virus ya está presente en las células CD4 del sistema inmunológico. A pesar de la parte negativa, este avance representa un gran paso para entender cómo es que funciona tan devastadora enfermedad.