El concepto de una celda solar es muy similar el de las hojas de los árboles, ambos recolectan energía del Sol y la transforman en energía usable. Inspirados por la fotosíntesis, investigadores del Instituto de Tecnología de Georgia, en conjunto con la Universidad de Purdue han desarrollado un nuevo tipo de celdas más eficientes que al aprovechar un sustrato orgánico derivado de árboles, pueden ser recicladas en agua tibia al final de su ciclo de vida útil, pues sus componentes principales se separan fácilmente.
Esta celda solar orgánica alcanza una eficiencia en la conversión de poder de 2.7%, cifra sin precedentes para paneles derivados de materiales renovables. El material del que están fabricadas es transparente, por lo que deja pasar la luz antes de ser absorbida por una delgada capa de un semiconductor orgánico.
Sus componentes pueden separarse con agua simple para su reciclaje.
A la fecha, las celdas solares se fabrican en plástico o vidrio, lo que las hace difíciles de reciclar y reemplazar en caso de desperfectos o rupturas, situación que las pone en cierta desventaja ante esta invención renovable. “El siguiente paso será trabajar para mejorar la eficiencia de conversión de poder a más del 10%, niveles similares a celdas solares fabricadas en substratos de vidrio o de petróleo” comentó Bernard Kippelen, líder del proyecto.
La piedra angular de esta investigación es la biodegradabilidad de materiales fotovoltaicos basados en celulosa, y a pesar de que los investigadores señalan que la celda solar puede disolverse en agua a temperatura ambiente para su reciclaje, en ningún lado mencionan qué medidas se tomarán para proteger a estos paneles solares de la lluvia.