El estudio se llevó a cabo en los laboratorios de TechInsights, una firma de asesoría de patentes y diseños tecnológicos, en donde las gafas fueron desensambladas. Tras revisar detenidamente el sistema interno, se descubrió que Google no usa chips tan exóticos y que si acaso el reto fue aglomerar todos los componentes en un formato muy pequeño. Por ejemplo, el procesador de aplicaciones, un OMAP 4430 de Texas Instruments, es muy común en teléfonos y cuesta $13.96 USD.
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Esa unidad central es la pieza más costosa de las gafas, mientras que el resto de las partes son aún más asequibles. Los 16 GB de almacenamiento NAND que produce Toshiba cuestan $8.18 USD y aún más sorprendente, la avanzada pantalla prismática tiene un precio de apenas $3 USD, a pesar de que ofrece una resolución muy elevada y que tiene funciones sumamente sofisticadas.

En respuesta a la investigación, un representante no identificado de Google se comunicó con el periódico The Wall Street Journal para asegurar que las estimaciones de TechInsights son equivocadas y que por otra parte, hay demasiados factores involucrados en el precio de Google Glass. Lo más probable es que ambas compañías tengan la razón, pues aunque la gente de Teardown tomó en cuenta el precio base de los componentes, no considera la infraestructura detrás de la fabricación del dispositivo, ni los gastos de investigación y desarrollo, tampoco el hecho de que cada parte debe ajustarse a un espacio tan compacto.
La interrogante final es cuánto costará Google Glass cuando sea lanzado de manera oficial, pues $1500 USD es un precio exorbitante para cualquier dispositivo portable.