Colonia espacial de hormigas ayudará a desarrollar mejores IA

El pasado 12 de enero, la Estación Espacial Internacional recibió del cohete Antares un cargamento con suministros alimenticios, refacciones y pequeños satélites de prueba. El equipo desempacó algo sumamente singular: una colonia de hormigas que se utilizará para demostrar cuán eficientes pueden ser los insectos en condiciones de microgravedad. Un estudio de la Universidad de […]

Por Cristian García el 24 enero, 2014 a las 21:04 PST

Resume con:

El pasado 12 de enero, la Estación Espacial Internacional recibió del cohete Antares un cargamento con suministros alimenticios, refacciones y pequeños satélites de prueba. El equipo desempacó algo sumamente singular: una colonia de hormigas que se utilizará para demostrar cuán eficientes pueden ser los insectos en condiciones de microgravedad.

Un estudio de la Universidad de California en Stanford confirmó recientemente que el comportamiento de las hormigas en entornos desconocidos es en realidad un algoritmo innato, independiente de las órdenes de la reina u otra fuerza central. Los formícidos localizan una fuente de nutrientes, advierten de ella a sus congéneres y, en conjunto, la dirigen hacia su colonia. La comunicación entre ellas se favorece cuanto mayor es la densidad de individuos que puedan estar en contacto entre sí, el cual, a su vez, determina los patrones de movimiento y búsqueda que seguirán las hormigas.

Científicos del campo de la robótica piensan que esa conducta es deseable en autómatas desarrollados por el intelecto humano. Si un escuadrón de robots explora, por ejemplo, una zona de desastre, trabajarán más eficientemente si no depende de un centro de control que les indique a dónde ir o cómo actuar.

Los investigadores de la Universidad de Stanford decidieron llevar a cabo un experimento que les permita conocer qué es lo que sucede cuando la base del sistema de comunicación de las hormigas es interrumpida repentinamente. Las condiciones de baja gravedad afectarán de forma determinante el contacto que una hormiga puede establecer con otra, lo que permitirá resolver el cuestionamiento planteado.

“En [un ambiente de] microgravedad, la dificultad para caminar interfiere con las comunicaciones, en particular con la relación entre densidad y tasa de interacción. Entonces, cada hormiga posee menos información sobre la densidad y, consecuentemente, menos información para influir en la forma de la marcha [a seguir] y el comportamiento de búsqueda,” indicó Deborah Gordon, profesora de biología en la Universidad de Stanford, responsable del experimento, y quien estudiará el fenómeno mediante videos enviados desde la Estación Espacial Internacional.

El estudio podría permitir a los profesionales de la robótica establecer planes de acción en el escenario en la que la comunicación entre autómatas es interrumpida. Específicamente, los guiará a desarrollar sistemas de intercambio de información emergentes en situaciones adversas, de forma que haya impedimento para que trabajen eficientemente.

Más de noticia

Test 4

Test 4

19 abril, 2024 a las 16:29 PDT
Test 3

Test 3

19 abril, 2024 a las 16:26 PDT

Últimas noticias