[rightquote]Averiguar qué sucede a nivel celular es importante porque conducirá a la creación de nuevos medicamentos y formas de tratamiento[/rightquote]
Después de hacer varios estudios con mujeres de diferentes complexiones, los científicos —pertenecientes a diversas asociaciones médicas— se dieron cuenta de que las células precancerígenas tienen más probabilidades de convertirse en tumores malignos cuando se originan a partir de tejido adiposo con exceso de grasa, que cuando provienen de tejido con poca grasa, por causa de cambios químicos en la comunicación celular. Por supuesto, lo anterior no significa que adelgazar reducirá de manera considerable el riesgo de cáncer mamario.
De hecho, parte de la investigación se hizo con ratones, así que algunos resultados son inconclusos. Pero el panorama luce prometedor, pues al poner a dieta a los animales de experimentación, el crecimiento del tumor se detuvo y en algunos casos, hasta retrocedió —con tratamiento involucrado, obviamente—. Expertos en la materia, como la oncólogo Charlotte Kuperwasser, consideran que es un gran paso para el desarrollo de nuevos tratamientos específicos para las mujeres con obesidad y que tiene un tumor maligno: "Ahora que sabemos con precisión cuáles son los estimulantes de las células cancerígenas, tenemos un punto de ataque para buscar formas de revertir el padecimiento".

Como es costumbre con esta clase de investigaciones, encontrar la causa es la primera parte, ahora falta que la comunidad científica siga experimentando hasta dar con nuevas formas de tratar la enfermedad. Al menos es un buen primer paso, ya que confirma de manera definitiva las especulaciones que se habían mantenido durante años acerca de cómo afecta la obesidad al cáncer de mama. Además, este precedente es importante porque ya no se seguirá usando tejido adiposo con mucha grasa en la cirugía reconstructiva y eso reducirá las posibilidades de reincidencia.