Debido al proceso de manufactura, cada cepillo es individualizado según la forma de la boca de cada uno de los usuarios, una de las principales ventajas de la impresión 3D. Lo primero que debes hacer es tener un molde dental que puedes pedirle a un dentista y escanearlo a un archivo 3D, el cual tendrás que subir a los servidores de la compañía. Posteriormente recibirás tu cepillo personalizado.

La forma de este limpiador dental no es para nada similar a un cepillo de dientes convencional y su proceso de limpieza tampoco se parece, pues en este caso el artefacto es un molde constituido de varias delgadas cerdas que colocas en tu boca y funciona por medio de gestos como morder y masticar. Muchos de estos filamentos se encuentran posicionados en ángulo, para que puedas limpiar tus encías, mientras que la pasta de dientes se coloca en la parte superior de tu lengua, para que la distribuyas a tus dientes frontales, el limpiador hace el resto mientras masticas.
Por supuesto al ser algo totalmente personalizado, tiene un costo superior a un cepillo de dientes convencional que puedes comprar por unos cuantos pesos y su precio llega a los $299 USD. Se recomienda que anualmente compres un reemplazo de $159 USD. A esto se suma una cantidad de alrededor de $75 a $200 USD del escaneo bucal, lo que vuelve a este producto algo no muy asequible de obtener.
Esta es una tecnología innovadora y apenas está viendo sus primeros días en el mercado comercial, y con la reducción de precios tanto de las impresoras 3D como de los materiales usados para crear los moldes, es probable que en un futuro tengamos acceso a esta forma de limpieza bucal de una manera menos costosa.
En este video se muestra el proceso en su totalidad.