Un estudio reciente, llevado a cabo por investigadores del centro médico en la Universidad de Rochester, ha revelado que inyectar un tipo de células cerebrales humanas a ratones incrementa su capacidad de aprendizaje.
Después de un periodo de seis meses, los sujetos de prueba mostraron una mejora significativa en la resolución de problemas, como salir de un laberinto o asociar un sonido específico con un shock eléctrico.
Las células injertadas a los animales son llamadas gliales, un tipo que hasta el momento se consideraba únicamente como de soporte en el sistema nervioso. Debido a este estudio, los investigadores descubrieron que no solo son esenciales en la transmisión neuronal, sino que pueden jugar un papel más significativo en la integración y coordinación de actividades mucho más complejas en el cerebro humano y tal vez sean directamente responsables de la evolución de tan importante órgano, afectando de manera profunda la forma en la que se ha desarrollado a través de los siglos.
El descubrimiento también proporciona un nuevo modelo para investigar enfermedades en las que estas células jueguen un papel fundamental.