
Según la investigación de la policía uno de los carteles más grandes del país también está usando esta tecnología para armar sus propios rifles de asalto AR-15. El cartel tiene un nombre muy adecuado a las circunstancias: Nueva Generación de Jalisco. Son sospechosos de múltiples asaltos y emboscadas a oficiales de la fuerza policíaca durante los últimos meses. A esto habría que agregar que, si los oficiales piensan que los narcotraficantes tienen armas de baja calidad o copias baratas, están muy equivocados. ¿Quién hubiera pensado que un cartel emplearía ingenieros para diseñar y fabricar armas de más de 40 años?
Algo que no entienden nuestros gobernantes es que no puedan restringir el uso de la comunicación por Internet o la impresión 3D para crear armas de fuego. Es algo más grande de lo que cualquier país puede supervisar. Incluso gobiernos que han reprimido el uso durante décadas ―Corea del Norte y China― han tenido fallas.
Con esta nota tengo sentimientos encontrados: por una parte me da gusto que este tipo de tecnología ―impresión 3D, inyección de plástico y máquinas CNC― sean de fácil acceso al público, pero me da miedo saber que hay organizaciones criminales que tienen equipo y recursos suficientes para organizar y equipar a un pequeño ejército.
Fuente: KnowledgeGlue