Sin embargo, en muchas ocasiones es insuficiente recordar qué es lo que estábamos viendo o escuchando, ya que otras sensaciones también juegan un papel en la manera en la que almacenamos memorias. Y, aunque todavía no hemos desarrollado una forma de capturar la sensación del tacto, ya podemos hacer algo con los aromas.

Madeline es una cámara especial que te permitirá guardar esos olores de los que no te quieres deshacer por años y llevar contigo. Funciona colocando el objeto del que queremos extraer la fragancia bajo un pequeño domo, que hace las veces de una campana de extracción. Al succionar el aire, forma un condensado que se almacena en una pequeña ampolleta.

Luego, el recipiente es enviado a un laboratorio, que procesa el olor y lo guarda en pequeños recipientes, listos para que el usuario pueda acceder a ese aroma a flores, perfume, pasto recién cortado o hasta carne asada. No hay precio ni planes de comercializarla, es una creación de las diseñadoras Amy Radcliffe y Helen Combal-Weiss, del Reino Unido.