Durante 2013, los accidentes automovilísticos ascendieron a 1.24 millones a escala global, de los cuales Estados Unidos representa 3.5%, con 35,490 víctimas fatales al año. Ante un índice tan elevado, el Departamento de Transporte de dicha nación quiere imponer un estándar para todos los sistemas de GPS y regular el uso de apps de navegación, pues considera que son un distractor importante para los conductores.
La controversia es que el órgano administrativo solicitó al Congreso autorización para requerir cambios en las aplicaciones o incluso limitar características de uso, cuando consideré que son peligrosas. Según voceros de algunas compañías de tecnología, como Google y Apple, la medida limitará el desarrollo de apps de navegación y en consecuencia, "frenará el ritmo de innovación de los servicios de geolocalización".
El problema es que las estadísticas demuestran que Google Maps, Waze, Here de Nokia y los mapas de Apple en verdad son un distractor, aún cuando el vehículo cuenta con un sistema de navegación nativo; sin embargo, esto se debe a que las alternativas son más eficientes, certeras y cuentan con bases de datos actualizadas. Waze, por ejemplo, se basa en información que proveen los usuarios, a los cuales recompensa por sus alertas de tráfico, condiciones del camino y hasta aviso de la presencia de patrullas.
Así las cosas, la vocera de la Alianza de Fabricantes de Autos de Estados Unidos, Gloria Bergquist, explica que es necesario crear un estándar, pues por un lado las apps demostraron ser más efectivas que los sistemas tradicionales, pero al mismo tiempo, mirar una pantalla pequeña no es tan práctico en comparación a un panel integrado al tablero. Lo cierto es que hace falta un común acuerdo para evitar los accidentes y, tal vez, permitir que las aplicaciones se ejecuten de manera natural en el sistema GPS del automóvil.