
Más allá de que la fabricación promete ser sencilla y rápida, lo interesante del proyecto está en que la documentación tiene licencia abierta, así que cualquiera puede sacarle provecho. El objetivo del startup con tanta apertura es conseguir el apoyo de la comunidad de expertos en prótesis y garantizar un ecosistema de innovación alrededor de este invento, después de todo, la iniciativa como tal no tiene fines de lucro. Por otra parte, la ventaja de este brazo futurista es que sus piezas son fácilmente reemplazables, además de que funciona con el poder de un smartphone y las baterías son de uso común.
En pocas palabras, es una maravilla de la ingeniería moderna, en especial porque la precisión de movimientos que ofrece están muy por encima que los de cualquier otra prótesis. Con este invento es posible sujetar objetos muy pequeños —como una moneda—, hojear una revista y hasta amarrar las agujetas de un zapato. Se supone que el costo de fabricación no pasa de $300 USD; nada mal a cambio de un brazo que además de brindar movilidad más realista, tiene una apariencia impresionante.



