
Bajo el nombre de Traje de Operador Ligero para Asalto Táctico (TALOS, por sus siglas en inglés), el proyecto fue revelado en mayo y tiene como objetivo dotar a una unidad de infantería con protección contra artillería de mediano calibre y ofrecerle información en tiempo real del entorno y del campo de batalla. En particular, se dice que el exoesqueleto será capaz de monitorear la temperatura corporal, el ritmo cardíaco y los niveles de hidratación, además de desplegar datos minuciosos del armamento. De momento, la información no es tan extensa, pero queda la certeza de que TALOS usará una red privada a la que se enviará toda la información recaudada, a la vez de recibir datos actualizados de la cartografía y el terreno. Por otra parte, ayudará al usuario en condiciones de poca luz y con un notable aumento de fuerza.
Lo anterior parece producto de los videojuegos y la ciencia ficción, pero tiene sustento en los avances de los dispositivos portables, como Google Glass o las pulseras inteligentes de acondicionamiento físico, sin mencionar que la milicia tiene acceso a tecnologías mucho más sofisticadas que las producidas para consumo. El plan del ejército estadounidense es comenzar las primeras pruebas con TALOS hacia 2016 y que su uso en combate formal inicie en 2018. Ahora queda ver si la estética de la armadura es tan estilizada como en la ficción o se limita a lo meramente utilitario.