
Stranger Visions es el resultado de esta singular reflexión. Después de aprender lo que necesitaba de un grupo de biólogos en el laboratorio Genspace en Brooklin, Dewey-hagborg se dio a la tarea de recolectar objetos con fuertes rastros de material genético (como colillas de cigarro y chicles), de los cuales extrae el ADN mediante un proceso llamado reacción en cadena de la polimerasa, lo que le permite estudiar ciertas regiones del genoma que varían de persona a persona. Esto le da acceso a información personal como género, raza, linaje color de ojos y de pelo, pecas, tonalidad de piel y características más específicas como distancia entre los ojos y el ancho de la nariz.

Con toda esta información en sus manos, la artista introduce los datos en un programa de computadora que ella misma escribió, para generar un rostro tridimensional que se aproxima al de la persona portadora de los genes. Estos valores son exportados a una impresora 3D ZCorp, que produce una versión física de lo que ella misma llama “Parecido familiar”, pues los datos aun no son suficientes para producir un retrato perfecto de un individuo según su ADN.
Dewey-Hagborg ha trabajado en el proyecto Stranger Visions por más de un año y estará dando una plática en el laboratorio biológico Genspace el 13 de junio. Posteriormente mostrará su trabajo en la galería QF Gallery en Long Island el 29 del mismo mes.
Hace unos años esto parecería ciencia ficción tomada de una película como GATTACA o Jurassic Park, pero hoy, gracias al avance de la ciencia y la tecnología gente como Dewey-Hagborg comienza a darle forma física a sus ideas más descabelladas.