✨︎ Resumen (TL;DR):
- Fiyi enfrenta una crisis nacional de VIH desde enero de 2026 y el Ministerio de Salud señaló al “bluetoothing” como uno de los principales factores del aumento de casos.
- La proporción pasó de uno de cada 167 habitantes hace cinco años a uno de cada 60 adultos actualmente.
- Inyectar sangre ajena mediante agujas reutilizadas eleva el riesgo de VIH, hepatitis B, hepatitis C y bacterias graves; el programa de intercambio de jeringas y agujas nuevas ya funciona.
El archipiélago de Fiyi enfrenta una de las epidemias de VIH de mayor crecimiento del mundo y está en emergencia nacional. Desde enero de 2026, el país considera la situación una crisis nacional. El “bluetoothing”, una práctica que consiste en inyectar sangre de una persona que ya se drogó a otras, aparece como uno de los principales factores del aumento de casos. Actualmente, uno de cada 60 adultos del archipiélago vive con el virus, frente a uno de cada 167 hace cinco años.

Una práctica que mezcla drogas y sangre
Bluetoothing es una práctica de consumo de drogas que consiste en extraer sangre de alguien que ya se drogó e inyectársela a otras personas para que sientan de golpe el efecto de la droga. La dinámica busca que quienes reciben la inyección obtengan ese efecto “sin haberse drogado”.
Algunas personas la adoptan como una actividad de moda. Otras la usan para ahorrar dinero, porque las drogas intravenosas rinden más.
Fiyi concentra el aumento de casos
Actualmente, uno de cada 60 adultos del archipiélago tiene VIH. Hace cinco años, la proporción era de uno de cada 167 habitantes. El salto coloca a Fiyi en el centro de una de las epidemias de VIH de mayor crecimiento del mundo.
ONUSIDA, la ONU contra el SIDA, reporta 41 millones de personas con VIH en todo el mundo. La proporción mundial es mucho menor que la registrada en Fiyi.
La práctica ya llegó a países africanos, al menos a Lesoto, Zimbabue y Sudáfrica. El bluetoothing, por tanto, no permanece limitado al archipiélago.
Agujas reutilizadas y un riesgo excepcionalmente alto
El VIH se transmite por la sangre. Cuando el “bluetoothing” reutiliza agujas empleadas para drogarse y además inyecta sangre ajena, aumenta el riesgo de transmitir el virus.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que la práctica representa un “riesgo excepcionalmente alto” para propagar otras infecciones, entre ellas hepatitis B y hepatitis C, además de bacterias graves.
Fiyi ya registraba el uso compartido de agujas para drogarse desde hace años. La popularización del “bluetoothing” añadió el paso de inyectar sangre ajena, razón por la que la práctica aparece como un factor central del brote actual.
Kalesi Volatabu, directora ejecutiva de la organización social Drug Free Fiyi, describió filas de personas alrededor del procedimiento:
“Había cinco o seis personas de pie alrededor, listas para recibir esa inyección. Y pueden estar contagiando a otras cinco personas. Así que, literalmente, solo con cinco, ya tienes de 25 a 30 personas. Y así de fácil es”, concluye Kalesi Volatabu.
Volatabu también planteó la urgencia de actuar: “¿Cuántas vidas tenemos que perder antes de que realmente hagamos algo?”, pregunta Kalesi Volatabu.
La respuesta sanitaria ya está en marcha
El Ministerio de Salud de Fiyi habló sobre la práctica en 2024 y la señaló como uno de los factores principales que impulsan el aumento de los casos de VIH.
Desde enero de 2026, el país considera la situación una “crisis nacional” y anunció un programa de intercambio de jeringas y agujas nuevas, que ya está en funcionamiento.
Trabajadores de instituciones sanitarias y asociaciones de ayuda a personas con VIH piden atención inmediata porque advierten que el problema puede empeorar. El programa ya funciona, pero la proporción de uno de cada 60 adultos con VIH y la presencia del “bluetoothing” fuera del archipiélago mantienen abierta la emergencia sanitaria.
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