💡 Resumen (TL;DR):
- El Instituto de Neurociencia de los Países Bajos demostró que la tensión mental constante se divide en siete perfiles distintos.
- Un estudio con 500 participantes originó un cuestionario gratuito de 27 preguntas para detectar estas variaciones.
- El hallazgo permite a los psiquiatras crear tratamientos simultáneos para la depresión, la ansiedad y el insomnio.
El Instituto de Neurociencia de los Países Bajos demostró que la tensión psicológica no es una experiencia clínica uniforme, sino que se divide en siete categorías diferentes. La investigación, publicada el 13 de marzo en la revista eClinicalMedicine, cambia la forma en que los especialistas diagnostican padecimientos que van desde el insomnio crónico hasta el estrés postraumático.
La hiperactivación es un estado persistente de tensión elevada que afecta la mente y el cuerpo del paciente. Para analizarla a fondo, el equipo científico liderado por Tom Bresser evaluó a casi 500 participantes del registro holandés sleepregister.nl a través de múltiples cuestionarios.
Los datos revelaron siete dimensiones específicas de la hiperactivación: ansiosa, somática, sensible, relacionada con el sueño, irritable, vigilante y sudomotora.
“Dentro de la investigación del sueño, ya sabemos mucho sobre el papel de la hiperactivación en el insomnio”, afirmó Bresser. “Pero la hiperactivación también juega un papel principal en muchos otros trastornos mentales”.
El estudio confirmó que estas variantes aparecen en casos de depresión, ansiedad, trastorno de pánico y TDAH, pero la gravedad de cada tipo varía drásticamente según la persona.

Un nuevo estándar clínico
Para facilitar el trabajo médico, los científicos desarrollaron el Cuestionario de Dimensiones de Hiperactivación Transdiagnóstica (THDQ). Esta nueva herramienta consta de 27 ítems y busca sustituir los múltiples test aislados que capturaban solo fragmentos del problema.
“En lugar de tener que buscar la combinación correcta de cuestionarios, los investigadores ahora pueden usar esta herramienta para mapear la hiperactivación de manera mucho más fácil y completa”, indicó Bresser.
El laboratorio de sueño del instituto ya utiliza el THDQ en sus investigaciones activas. La meta clínica es identificar vulnerabilidades compartidas entre distintos diagnósticos psiquiátricos.
“A menudo alguien acude a un psicólogo con el trastorno A, pero resulta que también tiene una predisposición para el trastorno B o C”, explicó el autor principal. “Al usar el cuestionario combinado, las formas subyacentes de hiperactivación podrán volverse más claras”.
Los especialistas podrán usar el perfil de hiperactivación de un paciente para diseñar esquemas de tratamiento integrales. Actualmente, el equipo de Bresser rastrea qué áreas del cerebro corresponden a cada una de estas siete dimensiones para mapear sus circuitos neuronales exactos.