El problema es que estos modelos tienen un sistema de comunicación vía radio frecuencia, que generalmente se utiliza para que los doctores obtengan información de manera automática de estos dispositivos. Aparentemente, la FDA calcula que los marcapasos vulnerables se han implantado en más de 465,000 pacientes y cualquier hacker podría utilizar software disponible comercialmente para acceder a estos dispositivos y reprogramarlos de manera inalámbrica. Según reportes hechos en mayo, un hacker podría hacer esto con equipo que cuesta entre $15 y $3000 USD.
Abbott asegura que, de ahora en adelante todos sus marcapasos deberán solicitar una contraseña para autorizar cualquier comunicación y que todos los modelos producidos a partir de hoy incluirán la nueva función. Los pacientes afectados deberán acudir con un profesional para que este instale la actualización. Desafortunadamente, el proceso conlleva riesgos y, no solo es probable que durante la actualización se pierda información diagnóstica o configuraciones, sino que incluso los marcapasos se pueden brickear, entonces, es muy importante que los pacientes estén bien enterados de los riesgos y los procedimientos a seguir en caso de que haya problemas.
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