SpaceX: El plan de un millón de satélites choca con la industria tech

SpaceX: El plan de un millón de satélites choca con la industria tech

El plan de SpaceX para lanzar un millón de satélites de IA enfrenta duras críticas de OpenAI, Nvidia y ambientalistas.

Por Humberto Toledo el 27 febrero, 2026

💡 Resumen (TL;DR):

  • SpaceX solicitó a la FCC desplegar un millón de satélites con IA en órbita terrestre.
  • Líderes de Nvidia y OpenAI califican el proyecto como inviable, señalando que los costos se dispararían en el espacio.
  • Científicos advierten que el plan amenaza la astronomía y saturaría la órbita baja ante la reducción de la termosfera.

El plan de Elon Musk para colocar un millón de centros de datos de inteligencia artificial en órbita a través de SpaceX enfrenta un duro rechazo. Firmas como Gartner y directivos de OpenAI y Nvidia cuestionaron la viabilidad logística y financiera del proyecto, justo antes del cierre de comentarios de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) este 6 de marzo.

SpaceX presentó su solicitud ante la FCC el 30 de enero para desplegar satélites impulsados por energía solar a una altitud de entre 500 y 2,000 kilómetros.

El documento oficial describe esta constelación como “un primer paso hacia convertirse en una civilización de nivel Kardashev II, una que puede aprovechar todo el poder del Sol”.

La Oficina Espacial de la FCC aceptó revisar la petición en un inusual plazo de apenas cinco días. Inmediatamente, la firma de análisis Gartner calificó el concepto como “la locura máxima”.

Bill Ray, analista de Gartner, advirtió que las empresas están “desperdiciando dinero al inyectar fondos en la burbuja de los centros de datos orbitales” y señaló que esta tecnología no procesará datos para aplicaciones terrestres en décadas.

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El escepticismo de Silicon Valley

Un centro de datos orbital es una infraestructura espacial que procesa información de IA directamente en satélites, diseñada en teoría para evitar el enorme consumo de agua y redes eléctricas de la Tierra.

Sin embargo, los líderes de hardware descartan la idea. Jensen Huang, CEO de Nvidia, indicó el 25 de febrero que “la economía es deficiente hoy” para estos sistemas.

Huang detalló que la falta de flujo de aire en el espacio significa que “la única forma de disipar el calor es a través de la conducción” mediante radiadores de gran tamaño.

Sam Altman, CEO de OpenAI, atacó la propuesta durante una conferencia en Nueva Delhi: “Honestamente creo que la idea, con el panorama actual de poner centros de datos en el espacio, es ridícula. Los centros de datos orbitales no son algo que vaya a importar a escala esta década”.

El inversor en corto Jim Chanos definió el plan como “aceite de serpiente de IA de la clase promotora de Silicon Valley”. Chanos argumentó que la electricidad solo representa entre 5% y 7% de los ingresos de estos centros y que “literalmente todos los costos aparte de la energía serán más altos en el espacio”.

Fusión histórica y alertas ambientales

La solicitud ante la FCC coincidió con la compra de xAI por parte de SpaceX el 2 de febrero. Según CNBC, este acuerdo valuó la entidad combinada en $1.25 billones de dólares, marcando la mayor fusión de la historia.

  • Musk pronostica que los centros de datos espaciales serán rentables “dentro de dos a tres años”.
  • Deutsche Bank proyecta que esta rentabilidad llegará hasta la década de 2030.
  • Sundar Pichai, CEO de Google, planea enviar hardware de prueba a órbita en 2027.
  • Jeff Bezos calcula que el despliegue funcional tardará entre 10 y 20 años.

Mientras los gigantes tecnológicos debaten los tiempos, la comunidad científica exige detener el proyecto. DarkSky International urgió a sus 193,000 miembros a presentar objeciones formales ante la FCC, alertando que la constelación multiplicaría por 70 la cantidad de satélites.

Jonathan McDowell, astrofísico de Harvard, sentenció que un millón de equipos en órbitas altas “van a ser un gran desafío para la astronomía”.

Actualmente, SpaceX controla cerca de 9,500 de los 14,500 satélites activos. A esto se suma un estudio del MIT en Nature Sustainability, el cual demostró que los gases de efecto invernadero están contrayendo la termosfera. Según los investigadores, esto impide la desintegración de basura espacial y reduciría la capacidad de la órbita baja entre 50% y 66% para el año 2100.

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