
De esta manera, las filtraciones incluyen hasta 32 TB de archivos de instalación, imágenes, cianotipos o proyectos originales que han sido comprimidos en 8 TB para enviarse a través de la red. Se cree que estos datos fueron extraídos de Microsoft desde marzo pasado y hasta ahora se completó la filtración, de manera masiva.
El código filtrado es el kit de código compartido de Microsoft, llamado Shared Source Kit, de acuerdo con algunas personas que ya han visto el contenido de estos archivos. En ellos se incluye el código base para Windows 10, el cual incluye los drivers del hardware y el código PnP de Redmond, el apilamiento de USB y de Wi-Fi, los drivers de almacenamiento y el código kernel específico del ARM OneCore.
Cualquier persona con esta información puede revisarla para encontrar vulnerabilidades de seguridad, las cuales podrían ser explotadas para hackear los sistemas de Windows de manera global. Este código representa el corazón del sistema operativo, por lo que se trata de los niveles más básicos del software.
Además de esto, también se filtraron cientos de configuraciones secretas de versiones de Windows 10 y Windows Server 2016, ninguna de las cuales fueron lanzadas al público. Estas configuraciones confidenciales solo eran conocidas por el equipo de Windows y fueron desarrolladas por los ingenieros con el propósito de realizar pruebas y detectar errores.
Por el momento, Microsoft ha declinado a comentar al respecto.
Fuente: The Register.