Diferentes industrias y mercados se han beneficiado del contacto directo, inmediato y masivo que las redes proveen, sobre todo aquellas pequeñas y medianas empresas o individuos emprendedores que se han abierto camino y han desafiado al sistema gracias a las campañas de financiamiento colectivo o crowdfunding.
Kickstarter es la plataforma más popular —pero no la única— de este modelo de negocios y funciona así: tienes una idea genial y práctica, se la cuentas a la gente, a la gente le gusta mucho y te dan su dinero a cambio de diferentes recompensas o mejoras en el producto final. Hemos visto toda clase de cosas nacer en esta plataforma, pero sin duda el proyecto que se lleva las palmas y será recordado por siempre, es el de la infame ensalada de papa que reunió más de $50 mil dólares.
El 4 de julio de 2014, Zack Brown lanzó una campaña para juntar $10 dólares y hacer una ensalada de papa. Tan tonto como eso suena, se hizo viral y más de 6 mil personas consideraron darle su dinero a este proyecto de broma. Después de dos años de este inesperado éxito, la recompensa final de este proyecto se materializó como un libro de cocina con recetas para preparar ensalada de papa en muchas variantes.
Sé lo que piensas “si él pudo juntar $50 mil dólares con esa idea tan tonta, cualquiera puede” y en teoría tienes razón, pero hay que considerar muchas cosas. A simple vista la ensalada de papa de Zack Brown fue un afortunado accidente, una broma colectiva en la que 6 mil personas estuvieron dispuestas a invertir 9 dólares en promedio.
Podemos aprender mucho de este caso. Brown no se limitó a hacer una campaña ridícula y ya, cumplió con cada una de las recompensas y aún más, usó el dinero excedente para ayudar a su comunidad y finalmente, con la publicación del libro —que desde luego le dejará ganancias— da por finalizado este curioso proyecto.
¿Y la ensalada de papa mexicana?
El equivalente más popular de Kickstarter en México es Fondeadora, pero mientras en Kickstarter hemos visto todo tipo de cosas como juegos de cartas, shows de televisión, secuelas espirituales de videojuegos y más —una de las campañas más exitosas fue la de una hielera… Es en serio—, el crowdfunding en México parece ser menos diverso.
Existen 4 categorías principales en Fondeadora: Arte y cultura, Tecnología y emprendimiento, Industrias creativas e Iniciativas sociales. Prácticamente todo puede entrar en alguno de esos campos, pero si revisamos los proyectos más exitosos no encontramos ni uno sólo que pertenezca a la categoría de Tecnología y emprendimiento, donde dicho sea de paso lo que más abunda son apps y plataformas digitales.

¿Dónde están nuestros inventores independientes? ¿Dónde están nuestros diseñadores emergentes? Pero más importante aún ¿Dónde está el apoyo a las grandes ideas? ¿Dónde están las historias de éxito y los productos innovadores?
Todo el mundo cree que sus ideas son las mejores y que sus proyectos merecen ser financiados por un montón de gente a cambio de estampitas y su nombre en los créditos. El crowdfunding no funciona así, Zack Brown y su ensalada de papa nos enseñaron más de lo que imaginas. Tu idea no tiene que ser nueva ni debes encontrar el hilo negro, no basta con que la presentes de la manera adecuada para enamorar al público, debes ser honesto, humilde y comprometido.
Hemos visto muchos fracasos y fraudes relacionados con el financiamiento colectivo que lo comprueban —cof cof Mighty #9 cof cof—. No es suficiente con que tu abuelita y tus amigos te digan que es una idea excelente, antes de pretender que otros te den su dinero, piensa ¿tú lo harías?