💡 Resumen (TL;DR):
- Ingenieros de la UNSW y Monash desarrollaron un hardware capaz de ocultar transferencias de datos en el calor natural de los objetos.
- Las pruebas iniciales lograron velocidades de 100 kilobytes por segundo, pero proyectan alcanzar niveles gigabyte.
- La tecnología hace indetectables las comunicaciones, lo que impedirá intercepciones en sectores de defensa y finanzas.
Ingenieros de la UNSW Sydney y la Universidad de Monash desarrollaron un sistema de comunicación que oculta la transferencia de datos dentro de la radiación térmica natural. La investigación, publicada el 4 de marzo en la revista Light: Science and Applications de Nature, utiliza un diodo termoradiativo para ejecutar una “comunicación sin firma termoradiativa”, haciendo que las señales sean indetectables para cámaras estándar.
La luminiscencia negativa es un fenómeno físico que permite a este diodo alternar rápidamente su emisión infrarroja entre estados ligeramente más brillantes y más oscuros que el fondo térmico. Como resultado, la emisión promedio en el tiempo es idéntica a la de su entorno. Esto genera una firma óptica cero para cualquier detector que carezca del ancho de banda necesario para seguir la rápida modulación.
“Lo que hace que la luminiscencia negativa sea tan interesante es que hace que ese resplandor se vea más oscuro en lugar de más brillante. A modo de comparación, sería como una linterna que de alguna manera puede volverse más oscura que estar ‘apagada'”, explicó el Dr. Michael Nielsen, coautor del estudio.
El proyecto derivó de investigaciones previas de la UNSW sobre energía solar nocturna, cuyo objetivo era generar electricidad con diodos termoradiativos después del atardecer. El equipo descubrió que la misma propiedad habilitaba la transferencia encubierta de información.
“Si alguien ni siquiera sabe que los datos se están transfiriendo, entonces es realmente muy difícil que puedan hackearlos”, afirmó el profesor Ned Ekins-Daukes, líder de la investigación.

El futuro del hardware de comunicación invisible
Un observador externo solo verá el calor habitual del ambiente. Únicamente un receptor calibrado en la frecuencia correcta puede decodificar el mensaje, el cual también soporta métodos de cifrado convencional. Según un reporte de Xinhua, las pruebas actuales arrojan los siguientes resultados:
- La tasa de transferencia en laboratorio es de 100 kilobytes por segundo.
- El hardware proyecta escalar hasta alcanzar velocidades a nivel gigabyte.
- La integración es inmediata en entornos físicos sin alterar la temperatura ambiente visible.
El profesor Ekins-Daukes proyecta que un producto comercial capaz de manejar velocidades en el rango del megabit “puede visualizarse dentro de unos pocos años de desarrollo”. Los próximos prototipos serán fabricados en la Australian National Fabrication Facility dentro del campus de la UNSW, apuntando directamente a asegurar las comunicaciones militares y financieras globales.