✨︎ Resumen (TL;DR):
- Investigadores descubrieron cómo el crecimiento del hielo antártico alteró las corrientes oceánicas.
- Un ciclo astronómico de 40,000 años multiplicó por siete la productividad biológica en el Atlántico Sur.
- El hallazgo demuestra una conexión directa en la cadena alimenticia entre los polos y el ecuador.
Hace aproximadamente 34 millones de años, la primera expansión de las capas de hielo en la Antártida alteró la circulación del océano y disparó el crecimiento de la vida marina a miles de kilómetros de distancia. Un equipo de científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison publicó un estudio en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences donde demuestran que las fluctuaciones rítmicas de este hielo polar enviaron nutrientes masivos hacia las aguas subtropicales.
El hallazgo principal de la investigación gira en torno al ciclo de oblicuidad. Este ritmo astronómico de 40,000 años, provocado por los cambios en la inclinación del eje de la Tierra, dejó una marca biológica inusual en zonas alejadas de los polos durante la época del Oligoceno temprano.
“Generalmente esperamos que otros ciclos astronómicos tengan una mayor influencia”, indicó Stephen Meyers, profesor de geociencias en UW-Madison y autor principal del estudio.
Al analizar una ventana temporal de un millón de años ligada a la expansión del hielo antártico, notaron que este ciclo dominó la bioproductividad subtropical. “Esto nos dice que la bioproductividad está siendo influenciada por un proceso lejano de alta latitud, a través de la entrega de nutrientes a las latitudes más bajas”, precisó Meyers.

El rastro del bario biogénico en las corrientes marinas
Para entender este fenómeno, los investigadores extrajeron información de núcleos de sedimentos oceánicos recolectados entre 2020 y 2022 mediante el buque científico JOIDES Resolution, actualmente retirado.
Las muestras extraídas del Atlántico Sur subtropical revelaron un aumento dramático que coincidió con la primera gran glaciación antártica:
- La presencia de bario biogénico se multiplicó por siete.
- Este elemento funcionó como un indicador directo para medir la productividad en la superficie del océano.
Alexandra Villa, coautora de la investigación que lideró el proyecto en UW-Madison y actual investigadora postdoctoral en MARUM (Alemania), detalló el mecanismo mecánico del evento.
“Hoy en día, alrededor de tres cuartas partes de toda la bioproductividad marina al norte de los 30 grados al sur del ecuador se sustenta en nutrientes derivados de la circulación del Océano Austral”, explicó Villa.
Cuando la capa de hielo creció lo suficiente para tocar el Océano Austral, los pulsos de hielo controlados por la oblicuidad terrestre cambiaron la forma en que el mar distribuía el alimento hacia el ecuador.
“El Sistema de la Tierra está tan interconectado, y los cambios en una parte del planeta pueden extenderse de formas sorprendentes”, detalló Meyers. “Nuestro estudio muestra lo dinámicas, variables y a veces sorprendentes que pueden ser estas ‘teleconexiones globales'”.
