
Sin embargo, según un nuevo estudio publicado recientemente en Nature Communications, este solo es el inicio de una cadena de problemas biológicos. De entrada, cuando las anémonas se blanquean, debido a la ausencia de los simbiontes, los peces payaso dejan de poner huevecillos, lo que obviamente reduciría peligrosamente la población. Desafortunadamente, esto podría pasar para una gran cantidad de especies marinas que se alimentan de y viven en las colonias de anémonas o en los arrecifes.
Por otro lado, el estudio muestra que los cambios que están ocurriendo en la química marina, conforme éstos absorben dióxido de carbono excesivo y se acidifican, tiene efectos terribles y letales en las poblaciones de peces jóvenes. Aparentemente estos cambios impactan de manera fuerte en el desarrollo de los peces y muchas veces daña su desarrollo cerebral, disminuyendo su capacidad auditiva, visual y olfativa. Aparentemente, esto también causa confusión en los peces, quienes muchas veces terminan nadando hacia los depredadores, en lugar de escapar de ellos y eso resulta en otra fuerte disminución en las poblaciones de las especies afectadas.

Básicamente, conforme el calentamiento global siga en aumento, debido a prácticas irresponsables de negocios, como cuando Vollkswagen y otras empresas decidieron que era más viable engañar al mundo con los niveles de contaminación emitidos por sus automóviles que operan con diesel en años pasados, o con decisiones ejecutivas irresponsables, como cuando Donald Trump decidió ir contra todo el mundo y sacó a Estados Unidos del Acuerdo Climático de París, la biósfera seguirá sufriendo y este tipo de seres, como Nemo, serán cada vez más difíciles de encontrar.