💡 Resumen (TL;DR):
- La temperatura del mar generó las transiciones climáticas drásticas de la Tierra durante el Pleistoceno temprano.
- El CO2 atmosférico bajó apenas 25 partes por millón hace entre 2.9 y 1.2 millones de años.
- Los núcleos de hielo antártico descartan que los gases de invernadero operaran solos en los ciclos glaciales antiguos.
Dos nuevos estudios publicados en la revista Nature demostraron que la temperatura global de los océanos cambió drásticamente durante los últimos tres millones de años, mientras los niveles de gases de efecto invernadero permanecieron estables. Los investigadores extrajeron hielo prehistórico de la región antártica de Allan Hills para redefinir qué impulsó las mayores transiciones climáticas en el pasado profundo de la Tierra.
El primer documento reconstruye el calor acumulado en los océanos durante tres millones de años. Para lograrlo, los científicos midieron las proporciones de xenón y criptón, gases nobles atrapados en las burbujas de aire de los núcleos de hielo. Dado que el mar libera más cantidad de estos gases conforme se calienta, la técnica funciona como un termómetro exacto a escala global.
Sarah Shackleton, investigadora del Woods Hole Oceanographic Institution y líder de ambos estudios, destacó el valor de este método directo. “Los núcleos de hielo son como máquinas del tiempo que permiten a los científicos echar un vistazo a cómo era nuestro planeta en el pasado”, explicó.
El segundo informe documenta que el CO2 atmosférico disminuyó solo unas 25 partes por millón entre 2.9 y 1.2 millones de años atrás. El metano tampoco registró variaciones relevantes. Los datos descartan a los gases de efecto invernadero como responsables exclusivos de las fluctuaciones de temperatura en el Pleistoceno temprano y señalan directamente a la circulación oceánica.

El agua cálida como interruptor glacial
Una investigación independiente en Nature Communications confirmó el control masivo de los océanos sobre las plataformas antárticas. El British Antarctic Survey (BAS) reconstruyó 18,000 años de temperaturas en el lecho del mar de Amundsen.
Los científicos detectaron que el Agua Profunda Circumpolar forzó el retroceso de la capa de hielo de la Antártida Occidental tras la última era glacial. La plataforma cedía rápidamente ante el agua cálida y logró estabilizarse solo cuando bajó la temperatura del mar, pese a que el calentamiento atmosférico en la zona continuó por milenios.
“Cuando el océano se calienta, el hielo retrocede y cuando se enfría, el hielo se estabiliza”, detalló el Dr. James Smith, sedimentólogo del BAS. “La atmósfera podría haber contribuido al retroceso pero jugó un papel secundario”.
Esta serie de hallazgos inyectó presión a las campañas internacionales de perforación polar. El consorcio europeo Beyond EPICA finalizó el análisis de un núcleo de 2,800 metros de largo extraído en Little Dome C, abarcando 1.2 millones de años de historia climática. Simultáneamente, el proyecto australiano Million Year Ice Core alcanzó los 400 metros de profundidad este mismo año.
Los climatólogos utilizarán estos registros para resolver por qué los ciclos glaciales terrestres pasaron de un ritmo de 41,000 años a uno de 100,000 años hace aproximadamente un millón de años. La evidencia actual confirma que el CO2 no orquestó este cambio en solitario.