💡 Resumen (TL;DR):
- Nvidia desarrolla una variante de sus chips Groq para venderlos en China a partir de mayo.
- La compañía reinicia la fabricación de los procesadores H200; el gobierno estadounidense retendrá el 25% de los ingresos.
- Nvidia busca recuperar sus ventas asiáticas tras sufrir un impacto financiero de $5.5 mil millones de dólares por bloqueos comerciales.
Nvidia está desarrollando una variante de sus chips de inteligencia artificial Groq diseñada específicamente para el mercado chino. La estrategia busca que el fabricante recupere terreno en la segunda economía más grande del mundo integrando la tecnología de su mayor adquisición histórica.
Según un reporte de Reuters que cita a dos fuentes familiarizadas con el proyecto, los nuevos chips no son versiones con capacidades reducidas ni hardware degradado. La variante permitirá configuraciones compatibles con otros sistemas y estará disponible en el mercado a partir de mayo.
Nvidia cerró la compra de la startup Groq, especializada en tecnología de inferencia, a finales de 2025 por una cifra cercana a los $20 mil millones de dólares, según información de CNBC.

Apuesta por la inferencia en medio de la guerra comercial
Durante la conferencia GTC 2026 en California, Nvidia presentó la Groq 3 Language Processing Unit. LPU es un procesador especializado en cargas de trabajo de inferencia de baja latencia para ecosistemas de IA autónomos.
En su catálogo internacional, la empresa combina los chips Groq con sus procesadores Vera Rubin, pero la normativa actual de exportación prohíbe enviar la arquitectura Rubin a China.
El objetivo de usar Groq en la región asiática es atacar directamente el mercado de inferencia, donde los sistemas de IA responden consultas y generan código. Nvidia domina el entrenamiento de inteligencia artificial, pero enfrenta mayor competencia en inferencia ante compañías chinas que ya fabrican hardware propio.
El movimiento coincide con la reanudación del negocio de Nvidia en Asia. El CEO Jensen Huang confirmó que recibieron órdenes de compra de múltiples clientes chinos para sus procesadores H200 y están reactivando la manufactura.
“Esta es información nueva para todos ustedes, y difiere de lo que comunicamos hace dos o tres semanas”, declaró Huang. “Nuestra cadena de suministro está encendiéndose”.
Un salvavidas condicionado por Trump
La administración Trump autorizó la exportación de los chips H200 en diciembre de 2025. El permiso está sujeto a licencias estrictas y exige que el gobierno de Estados Unidos se quede con el 25% de los ingresos generados.
La implementación técnica y burocrática quedó estancada durante meses por revisiones de seguridad en ambos países. A finales de febrero, las entregas seguían bloqueadas, lo que llevó a Nvidia a proyectar cero ingresos por centros de datos en China para el primer trimestre fiscal de 2027.
El reinicio de operaciones llega tras un duro golpe comercial. Nvidia absorbió un impacto financiero de $5.5 mil millones de dólares durante el último año debido a las restricciones de exportación impuestas por Washington.
“La intención del presidente Trump es que Estados Unidos tenga una posición de liderazgo y acceso a la mejor tecnología de Nvidia”, afirmó Huang el martes. “Sin embargo, a él le gustaría que compitamos a nivel mundial y no cedamos esos mercados innecesariamente”.