En el anuncio, el jefe de hardware de Google, Rick Osterloh, declaró que la adquisición de FitBit sería “exclusivamente para investigación y tecnología, no por datos”. Este es uno de los principales puntos por los que el Departamento de Justicia los investiga, ya que Alphabet Inc. podría violar la ley antimonopolio en sus negocios de búsqueda y publicidad por esta adquisición.
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En su momento, esta compra causó controversia por el tratamiento de los datos de los 29 millones de usuarios activos que tenía Fitbit en ese entonces. En una declaración, el director ejecutivo de Fitbit James Park, respecto a la conclusión de la integración con Alphabet, declaró “mantendremos fuertes protecciones en la seguridad y privacidad de los datos, se dará control de la información a los usuarios y permaneceremos transparentes sobre los datos que recopilamos y por qué”. Además, Park añadió que los productos y servicios de la compañía seguirán trabajando tanto en iOS como en Android.
Alphabet fue capaz de completar la adquisición de Fitbit gracias a las restricciones que impuso la Unión Europea sobre sus políticas y tratamiento de datos relacionados a la salud de sus clientes. Google no podrá acceder a la medición que generan los relojes o bandas, ni el GPS para orientar anuncios en los dispositivos de los usuarios. Además, el usuario tendrá total libertad de compartir sus información con la compañía o retirarlos si es que así lo desea. Google declaró que aplicará estas políticas para el resto de mercados y no será exclusivo de la Unión Europea.
¿Cuentas con algún dispositivo de Fitbit, compartirás tus datos con Google?