
De acuerdo con el arquitecto, este proyecto comenzó con un diseño conceptual que fue desarrollado en cercanía con el cliente. La inspiración surgió del concepto de alojamiento proveniente de la naturaleza y la cultura nórdicas.

Es así como se empezó a formar una visión: alojamiento en pequeñas edificaciones individuales construidas justo en la naturaleza, cuyo espíritu resaltara las características del área y que al mismo tiempo creara una sensación óptima para experimentar la naturaleza y el misticismo de la región ártica.

Las edificaciones están hechas a partir de estructuras cubiertas de madera y están cuidadosamente planeadas para ser nidos cálidos contrastantes con lo salvaje de la naturaleza presente en esta región ártica. Esto genera una sensación de confort, tranquilidad y calidez que guía todo el diseño.

Los materiales usados para el diseño del interior son suaves y delicados, lo que ayuda a resaltar la sensación de estar dentro de un pequeño nido. Además, la huella ecológica de los materiales y las soluciones técnicas estuvieron presentes en la planeación diaria y tuvieron un gran impacto en el proceso de construcción.

Es así que el techo verde compensa la huella que ha dejado la construcción y permite que la vegetación presente en el entorno se recupere. La madera utilizada en las superficies del interior crea un entorno confortable, el aire que se respira es saludable y la acústica es placentera, de acuerdo con la revista Archdaily.

En total, este proyecto abarca 1450 metros cuadrados de construcción y fue diseñado en el año 2016.