Estas baterías, presentadas por primera vez en 2015, están diseñadas para almacenar grandes cantidades de energía eléctrica recolectada por sistemas de paneles solares. Los empleados de Tesla están listos para instalar estos equipos y, aparentemente, ya están en contacto con autoridades y organizaciones locales, buscando los puntos en los que su instalación podría tener el mayor impacto.
El plan es integrar los equipos a la red eléctrica de la isla, sin embargo, como esta fue dañada en su totalidad, deberá ser reiniciada desde cero, mediante un proceso muy laborioso conocido como “black start”. Actualmente casi 3.4 millones de habitantes se ha quedado sin la capacidad de bombear agua, refrigerar alimentos y medicinas, así como de activar sistemas de aire acondicionado, muy necesarios para combatir el fuerte calor. Este último punto puede sonar superfluo, pero hay que recordar que, después de la devastación causada por el Huracán Irma en Miami, se reportaron varias pérdidas humanas debido al calor excesivo sufrido por sistemas de aire acondicionado averiados, particularmente en un asilo de ancianos.