La pasajera Arpita Dhal noto un olor extraño y descubrió, durante el vuelo, que su bolsa parecía ser el origen. Y es que, resulta que la bolsa de la señora Dhal contenía no uno, si no 3 smartphones y uno de ellos, un Galaxy J7 de Samsung, era el culpable de la situación. Lo que primero pareció ser una situación ligera y jocosa, se convirtió en pánico cuando los sobrecargo no pudieron apagar el fuego originado en la batería del dispositivo con los extintores del avión. “Fue un pánico en el aire.”, declaró Dhal.
Al ver que los extintores no habían surtido efecto La tripulación entró en modo de “procedimiento de extinción de fuego de litio”, que aparentemente es el miso que el “procedimiento de asesinato de rata en la casa”, por que tomaron el smartphone, lo llevaron atrás y lo echaron en una cubeta con agua.
“La tripulación de Jet Airways se hizo cargo inmediatamente de la situación, así como todos los pasos necesarios como medida de precaución, y siguiendo las pautas prescritas.”, declaró un vocero de la empresa. Y, aunque esta no es la primera vez que un Galaxy J7 ha explotado, Samsung asegura que en otros casos pasados los dispositivos han sido utilizados con baterías o cargadores ajenos a la marca.