Este robot es el terror del tele mercadeo

A todos nos ha pasado, suena el teléfono, es un número desconocido, nos aventamos a contestar y es una persona tratando de vendernos un seguro, una nueva tarjeta o la posibilidad de cambiarnos de compañía teléfono. Esa pesadilla que todos hemos sufrido con frecuencia es difícil de combatir, y aunque podemos googlear el número telefónico […]

Por Antonio Castelazo el 8 marzo, 2016 a las 09:05

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A todos nos ha pasado, suena el teléfono, es un número desconocido, nos aventamos a contestar y es una persona tratando de vendernos un seguro, una nueva tarjeta o la posibilidad de cambiarnos de compañía teléfono.

Esa pesadilla que todos hemos sufrido con frecuencia es difícil de combatir, y aunque podemos googlear el número telefónico para saber de qué se trata, si llegamos a contestar es muy probable que nos hagan pasar un mal rato. ¿No sería genial pagarles con la misma moneda a todas las compañías de telemarketing? pues Roger Anderson, un experto en sistemas telefónicos, lo ha logrado.

Anderson se hartó de estas llamadas y se puso a trabajar para crear un sistema que precisamente les hiciese a ellos lo mismo que ellos nos hacen a todos nosotros: perder el tiempo.

Así nació la Jolly Roger Telephone Company, un servicio que al recibir una llamada de este tipo redirige la llamada a una línea adicional en la que la conversación está controlada por un robot.

El sistema no aplica prácticamente ninguna inteligencia artificial pero sí está diseñado para identificar los patrones e inflexiones de la forma de hablar del teleoperador, puede monitorear lo que dice la persona que llama para luego tratar de mantener a esa persona en la conversación lo máximo posible.

A lo largo del tiempo, el sistema ha recibido varias mejoras, como reiniciar la conversación cuando es atendido por una persona nueva o agregar nuevas conversaciones. Cuando el robot ya no tiene nada que decir -y después de robarle unos minutos al vendedor.-, cuelga la llamada.

El ingenioso Rogers puso el sistema a disposición de todo el que quiera usarlo. Lo único que tiene que hacer el usuario es añadir un número de teléfono a su agenda para redirigir la llamada y silenciar nuestro teléfono para que sea el robot el que tome el control de ese diálogo.

El servicio se ha convertido en un singular éxito y uno de los primeros logros reales para tratar de luchar contra la pesadilla del telemarketing, que durante años se ha cebado en los usuarios finales haciéndoles perder un tiempo que nunca recuperan.

El proyecto de Anderson podría ir a más, aunque la campaña de crowdfunding en Kickstarter no tuvo éxito, puede que sus esfuerzos logren hacer que este servicio acabe siendo especialmente eficaz a la hora de conseguir algo que todos querríamos: devolverle la pelota a los servicios de telemarketing

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