El precio tiene todo sentido, pues se trata del primer SSD con tanta capacidad y bueno, los discos duros tampoco son muy baratos. Tal vez porque no todos tenemos esa cantidad de dinero para desembolsar en un disco, Samsung pensó en las empresas y no en los usuarios comunes, al desarrollar esta unidad.
Como probablemente imaginas, este SSD no sólo presume mucha capacidad, sino que tiene otras ventajas que justifican el precio: es muy delgado —aunque hay otros que lo superan—, alcanza velocidades de transferencia de hasta 1200Mbps y tiene un sistema de optimización para el flujo de información el cual evita que se hagan cuellos de botella. El problema es que la interfaz es SAS, un formato de conexión tan nuevo que no podrás encontrar adaptador SATA ni SATAe; olvídate de ponerlo por ahora en una laptop convencional.
Pero aún si el precio es exorbitante, nos da una idea de lo que podremos tener en próximos años. ¿Te acuerdas cuando no sabías con qué ibas a llenar 1 TB?