Luckey, de 24 años de edad, quedó envuelto en controversia cuando se descubrió que estaba ayudando a financiar un grupo de apoyo a Donald Trump, en secreto. Posteriormente, el desarrollador se disculpó y había permanecido fuera del ojo público, hasta hoy. Durante este tiempo, se sabe que Lucker acudió a testificar en un juicio entre Oculus y ZeniMax, en el que la segunda ganó reparaciones por $50 MDD.
Después de la reorganización de Oculus, ocurrida en 2016, el papel de Luckey quedó indefinido, sin embargo, tanto Oculus como Facebook aseguraron que éste seguía formando parte de la compañía y recientemente, otro de los fundadores de Oculus VR, Brendan Iribe, confirmó que Luckey seguía teniendo un papel activo dentro de la compañía.
Un detalle curioso es que, hasta el fiasco de Trump, Palmer Luckey era prácticamente la cara pública de la nueva realidad virtual, un papel que quedará vacío tras su partida de Oculus.