✨︎ Resumen (TL;DR):
- Una evaluación de inteligencia estadounidense confirmó que la mitad de los lanzamisiles y miles de drones de Irán siguen operativos.
- El reporte desmiente las declaraciones del presidente Trump y del Pentágono, quienes afirmaron que la capacidad militar de Teherán estaba destruida tras cinco semanas de bombardeos.
- Las redes de túneles subterráneos y las operaciones marítimas asimétricas mantienen a Irán como una amenaza bélica activa en el Estrecho de Ormuz.
Una nueva evaluación de la inteligencia de Estados Unidos reveló que aproximadamente la mitad de los lanzamisiles de Irán y miles de drones de ataque unidireccional permanecen intactos. Este análisis técnico surge tras cinco semanas de bombardeos intensivos estadounidenses e israelíes durante la Operación Epic Fury, iniciada el 28 de febrero. Los hallazgos exponen una brecha directa con las recientes declaraciones de la Casa Blanca.
El 1 de abril, el presidente Trump declaró en un mensaje a la nación que los “misiles están casi agotados o vencidos”, y agregó que “su armada desapareció, su fuerza aérea desapareció”. Previamente, en la red Truth Social, Trump escribió que “Irán ha sido, esencialmente, diezmado”. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, respaldó esta postura al citar una caída del 90% en los lanzamientos de misiles iraníes desde el inicio del conflicto.
Sin embargo, la infraestructura militar de Teherán demostró mayor resistencia gracias a décadas de inversión subterránea. Un reporte de Reuters del 27 de marzo, basado en cinco fuentes de inteligencia, señaló que solo un tercio del arsenal de misiles iraní está confirmado como destruido. El estatus de otro tercio es incierto, ya que las bombas probablemente sepultaron las armas en túneles profundos. Expertos calculan que Irán retiene un 30% de su capacidad operativa operando desde más de una docena de complejos bajo tierra.
La Marina de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) es una fuerza marítima asimétrica que utiliza embarcaciones pequeñas y baterías costeras para ejecutar ataques rápidos, evadir radares y hostigar el tráfico naval.

El escudo táctico de Teherán
La estrategia iraní de reubicar rápidamente sus plataformas móviles y ocultarlas en bases montañosas frustró el intento de asestar un golpe definitivo. A mediados de marzo, el ejército estadounidense lanzó bombas penetradoras de 5,000 libras cerca del Estrecho de Ormuz para neutralizar bases con misiles de crucero antibuque, de acuerdo con The Wall Street Journal.
A pesar del severo daño a su flota convencional, la actividad militar iraní continuó con múltiples ofensivas:
- El 31 de marzo, un dron iraní impactó un petrolero kuwaití cerca de Dubái, evidenciando el peligro para el tráfico marítimo.
- El 1 de abril, la IRGC afirmó haber ejecutado cinco grandes operaciones con misiles balísticos, de crucero y drones contra objetivos militares de EE. UU. e Israel.
- El 2 de abril, la agencia AP reportó nuevos ataques con misiles iraníes contra Israel y países árabes del Golfo.
La directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, testificó en marzo que la comunidad de inteligencia “evalúa que el régimen en Irán está intacto pero en gran medida degradado”. Gabbard advirtió que, de sobrevivir, el gobierno iraní “probablemente buscará iniciar un esfuerzo de años para reconstruir su fuerza militar, de misiles y vehículos aéreos no tripulados”.
Esta desconexión entre la retórica pública y los datos clasificados recuerda a la Operación Midnight Hammer del verano pasado. Un informe temprano de la Agencia de Inteligencia de Defensa determinó entonces que los ataques a tres instalaciones nucleares iraníes solo retrasaron el programa por meses, lo que contradijo directamente a Trump, quien aseguró en su momento que los sitios habían sido “completa y totalmente borrados”.
