
La impresionante creación, que se llama The Next Rembrandt (el próximo Rembrandt), resultó gracias al estudio minucioso de 346 pinturas del famoso autor holandés y se puso especial antención en la técnica, así como en los patrones, para definir qué es lo que hace a una obra ser digna de que la llamen "un Rembrandt". El hombre que protagoniza el retrato no existe y obviamente tampoco vivió en la época del artista, a pesar de que tiene indumentaria del siglo XVI, sin embargo, luce real, como si en verdad hubiera sido contemporaneo de Rembrandt.
En el proyecto han estado involucradas mentes de distintas disciplinas, incluyendo expertos en arte, historiadores e ingenieros de software, quienes en conjunto tardaron 18 meses para conseguir el resultado que ahora se encuentra expuesto en la galería de Looiersgracht 60, en Amsterdam.
Con el desarrollo de inteligencias artificiales y el análisis de datos visto en este proyecto, las computadoras pronto estarán creando distintos tipos de expresiones artísticas de forma automática, lo cual trae a la mesa el debate sobre si estas creaciones pueden llegar a considerarse arte, pues les falta "la sensibilidad emocional de un ser humano".