Francis Halzen gana el Nobel de Física 2026

Francis Halzen gana el Nobel de Física 2026

Francis Halzen gana el Nobel de Física 2026 por IceCube, que detecta neutrinos cósmicos bajo el hielo antártico.

Por Humberto Toledo el 6 de octubre del 2026 a las 10:15 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Francis Halzen ganó el Premio Nobel de Física 2026 por sus contribuciones al Observatorio de Neutrinos IceCube y al descubrimiento de neutrinos de alta energía procedentes del cosmos.
  • El detector original ocupaba un kilómetro cúbico de hielo, con 5,160 sensores distribuidos en 86 cables.
  • IceCube Upgrade añadió cinco cables, más de 600 sensores e instrumentos de calibración, mientras IceCube-Gen2 propone un volumen ocho veces mayor.

Francis Halzen ganó el Premio Nobel de Física 2026 por sus contribuciones al Observatorio de Neutrinos IceCube y al descubrimiento de neutrinos de alta energía procedentes del cosmos. La Real Academia Sueca de Ciencias anunció el fallo el 6 de octubre. El observatorio permite estudiar los lugares donde el universo acelera partículas a energías extremas.

Halzen nació en Tienen, Bélgica, en 1944, y es profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison, en Estados Unidos. Recibirá la dotación completa de 12 millones de coronas suecas.

Aunque el premio tiene un único ganador, el equipo de IceCube reúne a 450 científicos de 58 instituciones en 14 países.

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Cómo IceCube encuentra partículas casi invisibles

IceCube es un observatorio de neutrinos que registra la luz generada cuando esas partículas interactúan con el hielo. Los neutrinos son partículas subatómicas sin carga eléctrica y con una masa muy pequeña. Interactúan tan poco con la materia que muchos atraviesan la Tierra sin dejar una señal detectable.

Cuando un neutrino interactúa con la materia del hielo, puede producir partículas cargadas que emiten luz. Los sensores de IceCube registran esa señal y el equipo usa su distribución para reconstruir la energía y la dirección del neutrino, según explica el observatorio.

El detector original ocupaba un kilómetro cúbico de hielo, con 5,160 sensores distribuidos en 86 cables. La explicación científica de la Academia sitúa los sensores a profundidades de 1,450 a 2,450 metros. Ese volumen compensa la rareza de las interacciones y la transparencia del hielo permite seguir la luz.

Halzen presentó su idea en 1988. Las primeras pruebas mostraron que las burbujas del hielo superficial dispersaban la luz, así que fue necesario buscar capas profundas más transparentes.

Separar las señales cósmicas del ruido atmosférico

El observatorio también recibe partículas y neutrinos producidos cuando los rayos cósmicos chocan con la atmósfera terrestre. Para identificar la contribución del universo lejano, la Academia explica que es necesario analizar conjuntos de eventos y comparar sus propiedades con las esperadas para ese fondo atmosférico.

En 2013, IceCube anunció la observación de 28 eventos de muy alta energía, encontrados en datos de mayo de 2010 a mayo de 2012. El análisis aportó evidencia de un flujo de neutrinos procedentes de aceleradores cósmicos, aunque sus fuentes concretas todavía se desconocían.

La colaboración reportó después evidencia de emisión de neutrinos desde las galaxias TXS 0506+056 y NGC 1068, también llamada Messier 77. En 2023 anunció además detecciones de alta energía procedentes de la Vía Láctea.

Los neutrinos ofrecen una ventaja para esta búsqueda: como carecen de carga eléctrica, su trayectoria no se desvía por los campos magnéticos que encuentran en el espacio. Conservan información sobre su dirección de origen que los protones de los rayos cósmicos pierden durante el viaje.

IceCube Upgrade busca afinar la dirección

El 12 de febrero de 2026, IceCube informó de la instalación de cinco cables adicionales con más de 600 sensores de luz e instrumentos de calibración. La ampliación, llamada IceCube Upgrade, se colocó en la zona inferior central del detector.

El equipo espera caracterizar mejor el hielo para reconstruir con mayor precisión la dirección de los neutrinos. También prevé volver a analizar 15 años de datos archivados. Conocer cómo se propaga la luz dentro del hielo ayuda a interpretar las señales que registraron los sensores.

Por separado, la colaboración propone IceCube-Gen2, cuyo conjunto de sensores ópticos abarcaría un volumen ocho veces mayor. Es un proyecto distinto de la ampliación ya instalada.

El trabajo inmediato de IceCube se concentra en caracterizar mejor el hielo y volver a analizar 15 años de datos. La ampliación instalada busca mejorar la dirección de cada neutrino, mientras IceCube-Gen2 plantea aumentar el volumen del detector. Esa precisión puede ayudar a relacionar un evento con la región del cielo de la que procede.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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