El software en cuestión se llama Altea y básicamente sirve para registrar la entrada y el descenso de los pasajeros y para monitorearlos mientras esto sucede. Este software es utilizado por 125 aerolíneas de todo el mundo, mismas que vuelan desde y hacia muchos destinos internacionales. Al fallar el sistema, las aerolíneas perdieron la capacidad de manejar a sus pasajeros que trataban de abordar vuelos a lo largo de todo el mundo. A pesar de que el software estuvo caído sólo 15 minutos, la cadena de retrasos se extendió rápidamente de vuelo en vuelo de las aerolíneas afectadas y se extendió a muchas partes del mundo. Un vuelo retrasado retrasaba a otro en otro aeropuerto y esto se multiplicó cientos de veces, creando caos.
Según el desarrollador de Altea, llamado Amadeus, el problema se debió a un fallo en su red, lo que derivó en una disrupción del servicio. El problema es que, como el software es usado por las aerolíneas y no por los aeropuertos, las fallas se extendieron sin que los aeropuertos pudieran hacer nada para manejar la situación. Entre las aerolíneas afectadas se encuentran British Airways, France-KLM y Lufthansa y los problemas afectaron a algunos de los aeropuertos más concurridos del mundo como Gatwick, en Londres; Charles de Gaulle, en París; Reagan, en Washington D.C. y varios otros en Singapur y en Melbourne.