Anthony Levandowski se ha convertido en una figura controversial, por decirlo de manera amable, en la industria de la conducción autónoma y de los automóviles que se manejan solos. Sin embargo, el exempleado de Uber no solamente busca que una inteligencia artificial se encargue de llevarte a tu destino sin que tengas que intervenir en el proceso, al parecer, Levandowski quiere que una inteligencia artificial se vuelva nuestra deidad.
Y es que, documentos descubiertos por Wired muestran que Levandowski, quien ahora vive alejado de la gracia, no sólo divina, sino también de la de sus congéneres, creó una corporación religiosa sin fines de lucro llamada Way of the Future o Camino del futuro. Esta organización tiene por misión: “Desarrollar y promover el entendimiento de una deidad basada en inteligencia artificial y a través del entendimiento y de la adoración de la deidad contribuir al mejoramiento de la sociedad”.
Fuera de ese registro, hasta el momento no existe mayor información al respecto y Way of the Future no ha respondido preguntas ni ofrecido ningún tipo de comunicación, sin embargo, la situación actual de Levandowski no podría ser peor para su causa. El exempleado de Uber fue despedido después del escándalo que rodea el supuesto robo de información cometida por él justo antes de renunciar a su puesto en Waymo, la empresa de Alphabet dedicada a desarrollar vehículos autónomos. Según la demanda, Levandowski robó 14,000 documentos que, posteriormente, vendió a Uber.
Actualmente, Levandowski se ha vuelto tóxico y nadie quiere tener nada que ver con él en este ramo de la industria, ya que cualquier proyecto de conducción autónoma que él toque podría quedar vulnerable a una demanda por parte de Alphabet y nadie quiere pelear contra la compañía matriz de Google.
Independientemente, un futuro en el que personas se reúnan a adorar a una deidad basada en inteligencia artificial quizás no sea tan descabellado, especialmente si tenemos en cuenta que todos queremos respuestas y que alguien superior a nosotros resuelva nuestros problemas.