Ya están qui los corazones cyborgs

Reparar un corazón roto con tecnología ya es posible, pero no me refiero a un desaire amoroso, sino a la creación de los primeros corazones cyborgs. Un equipo de científicos de la Universidad de Tel Aviv en Israel, creó un parche cardiaco cyborg que combina tejido vivo y componentes electrónicos para reemplazar las partes dañadas […]

Por Antonio Castelazo el 16 marzo, 2016 a las 12:35

Reparar un corazón roto con tecnología ya es posible, pero no me refiero a un desaire amoroso, sino a la creación de los primeros corazones cyborgs.

Un equipo de científicos de la Universidad de Tel Aviv en Israel, creó un parche cardiaco cyborg que combina tejido vivo y componentes electrónicos para reemplazar las partes dañadas del órgano en caso de un infarto o ataque cardíaco.
El parche puede contraerse y expandirse como un tejido real de corazón, pero no es todo lo que puede hacer un corazón de alta tecnología.Por ejemplo, los componentes electrónicos permitirán a los doctores monitorear remotamente a sus pacientes sin importar lo lejos que estén.

Además, un médico podría iniciar sesión en un equipo y ver si el implante está funcionando según lo previsto. Si cree que algo anda mal, podría liberar fármacos con la idea de regular la inflamación o corregir la falta de oxígeno.
Sin embargo, todas estas ventajas pueden convertirse en potenciales peligros con tanto hacker suelto por ahí, aunque los investigadores están trabajando para que el propio parche pueda regularse de manera automática sin necesidad de intervención humana.

El Profesor Tal Dvir, uno de los creadores de este corazón, advierte que todavía queda mucho para que podamos ver este sistema implantado, así que por ahora aquellas personas que sufren enfermedades cardiovasculares tendrán que confiar en los actuales tratamientos.

El equipo está todavía a medio camino con su ciber parche, y por si fuera poco, también están buscando la manera de utilizar todo lo que han aprendido para tratar enfermedades neurológicas relacionadas con el cerebro y la médula espinal.

El otro reto es hacer esta tecnología accesible, para que ayude al mayor número de personas posible.

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