Aunque la idea es imitar el trabajo cooperativo de las hormigas, la tecnología involucrada con estos robots —que se llaman microTugs— va más allá que sólo coordinar esfuerzos. El Laboratorio de Biomimética y Manipulación Habilidosa (BDML) de Stanford hace honor a su nombre al copiar cualidades del reino animal en sus máquinas, así que en este caso se robó la habilidad de los geckos para darle a los robots unas "patas" con púas y adhesivo que se contraen dependiendo de la cantidad de fuerza ejercida.
"Al considerar la dinámica de equipo, en lugar del esfuerzo individual, conseguimos construir un equipo de microTugs robóticos los cuales, al igual que las hormigas, son súper fuertes de manera individual, pero también consiguen resultados sorprendentes cuando trabajan juntos."
Por si hacía falta darle dimensión a esta hazaña, imagina que 6 humanos fueran capaces de arrastrar la Torre Eiffel —sin que estuviera clava a piso, claro está—. El laboratorio ya había creado robots aún más pequeños que podían jalar 2000 veces su propio peso, pero con esta técnica el esfuerzo se potencializa.