✨︎ Resumen (TL;DR):
- Southampton cuestionó el estudio surcoreano de 2025 por omitir el escalón de masa y usar la edad de la galaxia como la de la estrella progenitora.
- La corrección redujo la pendiente de -0.030 a -0.007 magnitudes por cada mil millones de años, por debajo de 1 sigma.
- Yonsei no se retracta, tiene un segundo estudio aceptado por MNRAS y el Observatorio Vera C. Rubin podría reunir una muestra de supernovas 20 veces mayor.
El 14 de agosto de 2026, Phil Wiseman y Mark Sullivan defendieron en The Conversation la refutación del equipo de la Universidad de Southampton al estudio de la Universidad Yonsei que puso en duda la expansión acelerada del universo. Junhyuk Son y Hyejeon Cho respondieron que no se retractan y que MNRAS aceptó un segundo trabajo suyo. El desacuerdo importa porque toca la evidencia que sostiene una conclusión central de la cosmología, la expansión acelerada que llevó al Nobel de Física de 2011.

La evidencia depende de cómo se corrigen las supernovas
La energía oscura es un componente cosmológico que, según el modelo estándar, impulsa la expansión acelerada del universo. Esa conclusión llevó al Nobel de Física de 2011.
Las supernovas tipo Ia funcionan como una regla porque casi siempre explotan con el mismo brillo real. Casi. Después de las correcciones habituales queda un residuo: las que explotan en galaxias masivas son entre 0.05 y 0.1 magnitudes más brillantes que las de galaxias pequeñas. Nadie sabe por qué ocurre. El ajuste se aplica desde hace años y se conoce como escalón de masa.
El estudio de Son y sus colegas, publicado en 2025, encontró que el brillo de las supernovas evolucionaba con el tiempo cósmico de forma suficientemente fuerte para sugerir una energía oscura en rápido cambio. También implicaba que la expansión ya estaría frenándose y arrojaba una tensión de 9 sigmas con el modelo estándar.
Southampton respondió con el artículo Still accelerating, publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society el 10 de junio de 2026. Lo firman 17 autores, entre ellos Adam Riess y Brian Schmidt, dos de los tres galardonados con aquel Nobel.
Las dos fallas que Southampton atribuye al estudio
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Omisión del escalón de masa. El análisis de 2025 no aplicó la corrección estándar por masa de la galaxia. Cuando Southampton la reincorporó a los mismos datos, la relación entre el brillo de la supernova y la edad de la galaxia anfitriona se debilitó: la pendiente pasó de -0.030 magnitudes por cada mil millones de años a -0.007. La señal quedó por debajo de 1 sigma, indistinguible de cero.
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Edad de la galaxia no es edad de la estrella. Yonsei usó la edad de la galaxia anfitriona como si fuera la de la estrella que explotó. Una galaxia antigua puede conservar bolsas de estrellas jóvenes, y la mayoría de esas explosiones proviene de progenitoras jóvenes en cualquier época del universo. Southampton calcula que ese supuesto infló por un factor de entre tres y cinco la diferencia de edad entre las supernovas cercanas y las lejanas.
Yonsei mantiene sus resultados
En junio de 2026 hubo un taller en Yonsei para discutir cómo incorporar al mismo tiempo la masa y la edad estelar en las correcciones de brillo. El grupo de Southampton recibió una invitación, entre otros equipos, pero la reunión no produjo un acuerdo.
MNRAS aceptó un segundo estudio del equipo surcoreano. Son y sus colegas sostienen que dos métodos usados en trabajos previos reducen la importancia del efecto y que, al tratarlos de forma consistente, los resultados vuelven a parecerse a los de 2025.
Son y Cho lo resumieron ante The Conversation: “La edad de la población estelar es un factor importante en la estandarización”.
Wiseman y Sullivan no niegan que la edad influya. Su objeción es distinta. Como la edad y la masa de la galaxia están fuertemente correlacionadas, aplicar un ajuste completo por edad a distancias que ya recibieron una corrección por masa equivale a contar dos veces el mismo efecto, sostienen. La masa, además, se mide con mucho menos tiempo de telescopio.
Un tercer equipo obtiene la conclusión opuesta
El mismo número de Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, el volumen 549, número 3, de julio de 2026, incluyó una carta de Animesh Sah y Mohamed Rameez, del Tata Institute of Fundamental Research de Bombay, y de Subir Sarkar, de la Universidad de Oxford. La revista la publicó el 11 de junio, un día después de la refutación británica.
La carta lleva por título Las supernovas de Pantheon+ corregidas por edad de la progenitora indican que el universo desacelera.
Sah, Rameez y Sarkar tomaron el catálogo Pantheon+ y aplicaron exactamente la corrección de Son y sus colegas. Dentro de su marco de análisis, el componente uniforme del parámetro de desaceleración se volvió positivo, mientras el dipolo que atribuyen al flujo local de nuestra galaxia permaneció igual. Su conclusión fue que no hay evidencia de una expansión acelerada igual en todas las direcciones.
El resultado depende de la misma corrección que Southampton cuestiona y de un marco de anisotropía que tampoco es consenso. En una nota al pie, los propios autores reconocen que otro grupo no encontró rastro de esa asimetría en el mismo catálogo. Al citar el trabajo de Wiseman, Sah, Rameez y Sarkar cierran con una frase breve: “El debate continúa”.
Las cifras que separan las dos lecturas
El desacuerdo no está en una sola cifra. Estos son los valores que aparecen en las dos lecturas:
| Cifra en disputa | Son et al. (Yonsei) | Wiseman et al. (Southampton) |
|---|---|---|
| Diferencia de edad entre progenitoras cercanas y lejanas | 5,300 millones de años (de z=0 a z=1) | 1,900 millones de años (de z=0 a z=1.2) |
| Pendiente del brillo frente a la edad tras las correcciones estándar | -0.030 mag por cada mil millones de años | -0.007 mag, sin significancia estadística |
| Escalón de masa a bajo corrimiento al rojo | Cerca de 0.14 mag, según el modelo | 0.044 ± 0.015 mag, medido en el Dark Energy Survey |
| Tensión con el modelo estándar | 9 sigmas | Ninguna |
Rubin llevará la disputa a una muestra mayor
Wiseman y Sullivan apuntan al Observatorio Vera C. Rubin, en Chile. El cartografiado de la próxima década debería producir una muestra de supernovas 20 veces mayor que la que usaron. Con ese volumen, la pregunta dejaría de depender de qué corrección se aplica a unos cientos de objetos.
Por ahora, las dos versiones conviven en el mismo número de la misma revista y ninguna ha convencido a la otra. La respuesta queda pendiente de una muestra mucho mayor, capaz de poner a prueba las correcciones por masa y por edad con más supernovas.
