El ADN identificó el hongo de las personitas, no la molécula

El ADN identificó el hongo de las personitas, no la molécula

El ADN confirmó que Lanmaoa asiatica provoca visiones de personitas; su compuesto psicoactivo sigue sin nombre.

Por Humberto Toledo el 14 de agosto del 2026 a las 5:31 am PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • La Universidad de Utah secuenció 53 ejemplares del género Lanmaoa y confirmó que las visiones de decenas o cientos de personas diminutas en China y Filipinas están vinculadas con la misma especie, Lanmaoa asiatica.
  • El genoma no encontró los grupos de genes asociados con la psilocibina ni el ácido iboténico. La molécula responsable todavía no ha sido identificada.
  • El estudio se publicó el 5 de junio de 2026 en Mycologia. La universidad lo difundió el 6 de agosto y SciTechDaily, Gizmodo y BBC Science Focus lo retomaron entre el 12 y el 13 de agosto.

Investigadores de la Universidad de Utah confirmaron, mediante la secuenciación de 53 ejemplares, que el hongo detrás de las visiones de decenas o cientos de personas diminutas reportadas en Yunnan, China, y la Cordillera Norte de Filipinas es la misma especie: Lanmaoa asiatica. El análisis no encontró los genes asociados con la psilocibina ni el ácido iboténico, así que el compuesto responsable todavía no tiene nombre. Colin Domnauer y Bryn Dentinger firmaron el estudio, publicado el 5 de junio de 2026 en Mycologia.

La Universidad de Utah difundió los resultados el 6 de agosto. SciTechDaily, Gizmodo y BBC Science Focus retomaron el caso entre el 12 y el 13 de agosto.

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Dos confirmaciones y un caso todavía abierto

El expediente histórico comenzó en 1934, cuando exploradores que llegaron a las tierras altas de Papúa Nueva Guinea documentaron que quienes comían un hongo silvestre llamado nonda cambiaban de golpe el ánimo y la conducta. Al fenómeno lo llamaron locura por hongos.

Durante las décadas de 1950 y 1960, antropólogos y micólogos redujeron la búsqueda a unas cuantas especies de la familia Boletaceae. Intentaron encontrar el principio activo y enviaron muestras incluso a Albert Hofmann, el químico que aisló la psilocibina y descubrió el LSD. Hofmann tampoco encontró la sustancia, y la investigación terminó por apagarse en los años sesenta bajo la idea de que el efecto podía ser cultural y no químico.

Los reportes reaparecieron en Yunnan durante la década de 1990. Esta vez estaban relacionados con un bolete que los habitantes llaman jian shou qing, un nombre que se traduce aproximadamente como “se pone azul en la mano” por el color que adquiere al cortarlo.

En 2024, Domnauer conoció un tercer caso en una comunidad indígena de la Cordillera Norte de Filipinas. Ahí, el conocimiento local asociaba el hongo sedesdem con la aparición ocasional de los ansisit, seres diminutos de su tradición. Domnauer viajó a Yunnan y Filipinas, recolectó ejemplares y los secuenció. Los resultados fueron idénticos.

Los tres focos históricos quedan así:

  • Yunnan, China: el hongo es jian shou qing y las visiones reciben el nombre de xiao ren ren. El ADN confirmó L. asiatica.
  • Cordillera Norte, Filipinas: el hongo es sedesdem y las figuras son los ansisit. El ADN también confirmó L. asiatica.
  • Tierras altas de Papúa Nueva Guinea: el hongo es nonda, pero el nombre de las visiones no quedó consignado y la especie todavía no está confirmada.

El caso de Papúa Nueva Guinea sigue abierto. Bryn Dentinger viajó al país, pero una sequía inusual impidió recolectar ejemplares comparables. Con dos de los tres focos secuenciados, la explicación cultural perdió fuerza. Domnauer lo resumió en la entrevista publicada por la universidad: los efectos psicológicos “no son manifestaciones culturales ni coincidencias”. La misma entrevista los vincula con una base química y neurológica compartida.

El genoma encontró una ausencia clave

La secuenciación genómica es un análisis del ADN que, en este estudio, permitió comparar ejemplares y rastrear genes asociados con compuestos conocidos.

El equipo combinó 21 especímenes tipo con la secuenciación completa de 53 ejemplares y construyó la filogenia del género Lanmaoa a partir de 1,515 ortólogos de copia única. El análisis produjo seis combinaciones nuevas y cuatro especies desconocidas para la ciencia.

El artículo describió dos de esas especies como Lanmaoa fallax y Lanmaoa carbonilivor. Con ellas, el género llegó a un total de 17 especies reconocidas. Dos de las cuatro especies nuevas llevaban años guardadas en colecciones de Estados Unidos.

La parte química del hallazgo es una ausencia. El genoma de L. asiatica no detectó los grupos de genes biosintéticos canónicos asociados con la producción de psilocibina o ácido iboténico.

El artículo interpreta ese resultado como una señal que sugiere la presencia de un compuesto psicoactivo todavía no descrito. El comunicado de la Universidad de Utah fue más categórico y dijo que los resultados apuntaban a un alucinógeno enteramente nuevo. La diferencia está en el verbo: nadie ha aislado esa molécula todavía.

La molécula sigue en el laboratorio

En una entrada de noviembre de 2025, Domnauer escribió en el blog del Museo de Historia Natural de Utah que los análisis químicos y genómicos no habían encontrado rastro de ningún compuesto psicoactivo conocido. También escribió que “algo completamente nuevo espera a ser descubierto”.

Los extractos del hongo cambian la conducta de los ratones frente a los controles. El equipo está fraccionando esos extractos y probándolos uno por uno para localizar la molécula responsable.

La investigación recibió financiamiento de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos. Por ahora, el trabajo de laboratorio avanza por la vía química, mientras el estudio genómico ya resolvió la identidad de la especie.

Las ventas de hongo seco esconden otro riesgo

L. asiatica es un hongo comestible que se vende en mercados y restaurantes, pero produce el efecto cuando se cocina de menos. El equipo también secuenció paquetes vendidos en línea como jian shou qing deshidratado y encontró varias especies venenosas dentro, sin rastro de la especie psicoactiva que el empaque prometía.

La razón tiene que ver con la forma en que se obtiene. L. asiatica no se cultiva en condiciones controladas, así que todo lo que se comercializa proviene de recolección silvestre. Además, tiene varios parecidos que confunden incluso a compradores locales.

China es el mayor exportador mundial de hongos silvestres. A esa escala, un error de identificación puede convertirse en un problema de salud pública.

En Yunnan, donde el hongo lleva décadas en el menú, el efecto tampoco es excepcional. Según los registros del hospital de Yunnan citados por Domnauer, 96 de cada 100 pacientes intoxicados por esta especie describen a las personitas o los duendes moviéndose a su alrededor.

BBC Science Focus describió el protocolo que desarrollaron algunos restaurantes de la provincia para servirlo:

  • Cocción prolongada.
  • Prohibición de acompañarlo con alcohol.
  • Conservación de una muestra en algunos casos, por si se necesita analizarla.

La misma publicación sitúa la duración del episodio entre uno y tres días, y hasta una semana en los casos más graves.

El pariente más cercano vive en Norteamérica

Yunnan concentra 40% de los hongos silvestres comestibles del mundo, según el texto de Domnauer. Sus mercados de Kunming ocupan desde unas cuantas cuadras hasta lo que él describe como el mayor mercado de hongos silvestres del planeta, con más de 200 especies comestibles a la venta.

Ahí, unos micólogos compraron y secuenciaron ejemplares que llevaban décadas vendiéndose. Descubrieron que la especie no tenía nombre científico y la describieron en 2015 como Lanmaoa asiatica.

El pariente más cercano de L. asiatica es una especie común en Norteamérica que casi nadie come. No existen reportes de efectos psicoactivos de ese pariente en Estados Unidos, aunque Domnauer considera plausible que hayan pasado inadvertidos.

Las personitas también aparecen sin hongos

El fenómeno de las alucinaciones liliputienses es una experiencia perceptiva en la que figuras diminutas aparecen, a menudo, ancladas al entorno real. El nombre alude a los habitantes de Liliput en Los viajes de Gulliver y lo acuñó el psiquiatra francés Raoul Leroy en 1909, a partir de su propia experiencia.

La revisión sistemática más completa la publicó Jan Dirk Blom en 2021, en Neuroscience and Biobehavioral Reviews. Reunió 145 reportes de caso que sumaban 226 casos únicos: el 61% fue puramente visual y el 39% multimodal.

En el 97% de los casos, las figuras se percibían ancladas al entorno real, el mismo rasgo descrito por quienes comen el hongo. Blom atribuyó la mitad de los casos al espectro de la esquizofrenia, al trastorno por consumo de alcohol y a la pérdida de visión, y otro 36% a enfermedad neurológica.

Blom concluyó que estas alucinaciones no son tan inofensivas como se asumía. En los casos que documentó, las personitas aparecen de forma rara e impredecible. L. asiatica, en cambio, las produce de manera fiable.

Aislar la molécula daría una herramienta para estudiar cómo el cerebro encaja una figura inventada dentro de un modelo coherente de la habitación real. Mientras el laboratorio de Utah sigue fraccionando extractos, el género ya suma 17 especies reconocidas.

Lo pendiente es concreto: aislar la molécula, conseguir ejemplares comparables de Papúa Nueva Guinea y explicar por qué el cerebro fabrica la misma escena. La secuenciación resolvió la identidad del hongo; la química todavía no ha identificado el compuesto.

Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5, 6

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